*Ciudadanos de Santa Marta, Fundación, Aracataca y El Retén se reunieron para hablar de su genial personalidad y los recuerdos que deja entre quienes le quieren y conocieron, a la distancia de todas partes del mundo alguien tuvo una mención de cariño para el gran hombre, esposo, padre, ciudadano.
“Vengo de despedir a un hombre muy querido para mí, el señor Carlos Robles Diaz. No logro reconciliarme con la vida cuando me propone que la muerte es lo que sigue, él quería vivir y no pudo, que tristeza tan grande siento”, esta sentida expresión es de Patricia Caicedo Omar, quien tuvo el placer y el honor de conocer al ‘sastre’ de Aracataca.
Y es que el camposanto Jardines de Paz, lucia macondiano ante tanta gente cataquera, fundanense y retenera, de samarios que llegaron a conocer a Carlos Robles en su vida citadina y tuvieron la oportunidad de saborear su talento, su refinado gusto por las frases y palabras. Sin duda que el recuerdo estaba presente en cada conversación por muy baja que fuera la voz.
“Oigan muchachos como se les ocurre lanzar esos objetos contundentes a ese vehículo rodante buscando romper una de sus ventanas”, decía Carlos Robles en una tarde de sol en Aracataca, para el Mello Pérez era mucho más fácil decir… ¡Nojoda pelao marica, deja de tirar piedras a ese carro nojoda, buscando te mames un vidrio!
El sacerdote Jesús Orozco, ‘chucho’, sembró en la eucaristía el mensaje de tranquilidad, la misión de Carlos Robles en la tierra fue valorada//
Algunos le decían el valluno, por su refinada forma de entonar cada frase, cada expresión, ¡miren a Rafael Darío leyendo a Shakespeare, ustedes qué condorito! Sería una dura frase que marcó al hoy ilustre abogado Walter, quien terminaría devorando cuanto libro pudiese en la vida.
Fabian Marriaga esconde un discurso entre labios, el cual aflora antes de que el ataúd de su amigo Carlos se despida para siempre, el profesor José Ramón Pedriquez, se nota compungido y todos los miembros de la familia Saade saben que se va para siempre la carne, pero queda el pensamiento.
El sacerdote Jesús Orozco ‘Chucho’ habló de la tierra, el cielo y la tienda, y Carlos Robles, cupo en cada uno de esos escenarios porque al final fue un gran hombre, un excepcional ser humano, un caballero a secas. “me alegra ver tanto rostro sereno en esta iglesia, esa es una buena señal, Carlos cumplió aquí y ahora está en un mejor lugar”.
Mauren, se levanta y da las gracias, reafirma que su padre fue un hombre de grandes y muchos amigos por eso todos estaban allí en la última cita, recordaba que su paso por esta vida fue fructífero y aportó con valores y acciones a la sociedad. “En medio del dolor, estamos alegres por quien fue mi padre, muchas gracias por venir”.
“Aprovechen la vida, ¿Qué sentido tiene todo lo que hacemos? Aprovéchala ahora…Después no hay nada más. Deja el epitafio twittero de Patricia, si empezamos con su dolor, terminemos con su reflexión.
PazEnLaTumba don Carlos Robles Díaz//.