*En la ciudad de Valledupar en donde se encuentra recluido en la organización humana integral, el artista lucha por quedarse entre nosotros.

Andrés Beltrán e Idalides Torres el pasado 14 de marzo fueron arrollados violentamente por una motocicleta de cuyo conductor poco se sabe, ambos salieron volando de la suya, la profesora sufrió fractura de una de sus piernas y el artista del vallenato llevó la peor parte, sufrió fractura de su mandíbula y heridas en brazo y pierna y lo peor quedó inconsciente tuvo que ser entubado y se temía un desenlace fatal.

Luego de varios días Andrés despertó, agarró fuerte la mano de su nieta, la reconoció dijo que tenía hambre y preguntó por el joven que lo atropelló. ¡Un milagro hizo despertar a Andrés! Se escuchó en la clínica.

Andrés Avelino Beltrán Salcedo, es conocido en el mundo musical como ‘Beltrán’ a secas, es un retenero que vino al mundo el 20 de mayo de 1955, hijo de José Francisco Beltrán y Leonarda Salcedo, es uno de 10 diez hermanos Balvina, Adelaida, Gladys, Paulina, María, Francisco, Ubariel, Jairo y Fani Beltrán Salcedo, son el resto de la casa.  

Estudió hasta cuarto grado de primaria en la escuela rural para varones, fue un hábil e inteligente alumno de la Seño Rita Hernández de Retamozo y es uno de los orgullosos hijos del barrio San Miguel. Se casó con Elvira Pertuz Sarmiento, de cuyo hogar hay 4 hijos: Jhoana, Emilena, Maricruz y Andrés Beltrán Jr.

Desde niño tuvo oído para la música y en especial el vallenato, a los 13 años su boca ya daba rienda suelta a la creatividad tocando la violina, pero solo a los 22 se puede decir que empezó un romance eterno con el acordeón, “su primera nota musical fue la Piña Madura en el acordeón de Reinaldo Lobo, el buen amigo que le prestaba el acordeón para ensayar. Era un acordeón de dos teclados”, cuenta a las afueras de la clínica su nieta Ana Karina, quien desde el accidente no se ha despegado del abuelo amado.

‘Beltran’ en su afán musical también arrastró a su hermano Francisco y de allí nació aquella histórica agrupación ¡Los populares hermanos Beltrán! Andrés siempre fue un hombre versátil para el vallenato, fue corista y guacharaquero de los ‘Hermanos Vega’ y también aprendió a tocar el acordeón, luego afiló las cuerdas vocales y también canta.

“Mi abuelo cuenta que tuvieron un gran auge en los 80 y 90 amenizaban muchas fiestas en el pueblo, y también en Aracataca, Fundación, La Zona Bananera, el área rural de El Retén y su máxima experiencia fue ir a tocar a la ciudad de Medellín donde conquistó una buena cantidad de público con sus notas”. ‘Beltrán’, ha sido un hombre de buenos pitos y en una oportunidad ganó un festival regional de acordeoneros en Tucurinca, corregimiento de Zona Bananera.

Fiel admirador del toque Emilio Oviedo y el acordeón y canto de Enrique Díaz y Calixto Ochoa, Andrés Beltrán grabó una canción con el artista Jonathan Álvarez que lleva por título ‘El Sapo’. “Ya de eso hace muchos años, recuerdo que la caja la toqué yo, la Guacharaca Eduardo Ruiz, la Conga Catalino De La Hoz”, comenta Jonathan.

En esta familia musical de los Álvarez, Andrés Beltrán tiene una gran consideración por ejemplo Jesús Álvarez, dice: “Como acordeonero, conozco el peso de este instrumento; por eso reconozco en Andrés Beltrán a una fuerza indomable de nuestra cultura. Su talento no se forjó en las academias, sino en la verdad de la vida, con un don puro que hoy nos pertenece a todos. En tiempos donde las raíces se olvidan, él se levanta firme frente a nosotros como un baluarte inquebrantable de lo que somos”.

A Jesús se suma su padre el compositor Tello Álvarez, quien afirma. “Andrés Beltrán es un baluarte cultural que le da vida a nuestra historia con su acordeón. Su don innato y empírico trasciende cualquier academia, conectando directo con el alma del pueblo. Con cada nota, este maestro rescata la esencia pura de los juglares y la mantiene viva”.

Andrés Beltrán no ha salido de peligro, pero su fe lo sostiene entre nosotros, de aquellas parrandas y amanecidas del típico músico parrandera, ya no queda nada, ‘Beltrán’ se entregó a Dios, cambió su estilo de vida y ahora compone y canta alabanzas al Señor. “Mi abuelo fue bautizado y hoy es un siervo de Dios”, dicen con orgullo sus hijos.

Muy pronto cumplirá 71 años, Andrés Beltran fue intervenido con una traqueotomía a fin de mejorar su alimentación y debe tener una operación de reconstrucción de mandíbula, así como de grande ha sido fe, se necesita la fe de todos los reteneros y que la oración por su salud no falte.