*Tuvo que enfrentar la emergencia de un terremoto, los líos que dejó el gobierno Petro y la seguridad en crisis. En el primer mes, la Presidencia ha dado un giro de 180 grados.

Apenas un mes después de llegar al poder, que se cumplen este lunes 7 de septiembre, el presidente Abelardo de la Espriella ya enfrentó una emergencia nacional por un terremoto, desmontó la fallida “paz total” y exhibió los primeros resultados de su estrategia de seguridad. Un mes que, en circunstancias normales, habría estado dedicado a instalar su agenda económica y política, terminó convertido en una sucesión de pruebas de fuego que definieron, antes de lo previsto, el carácter de su mandato.

Fuentes del Gobierno, que no están autorizadas para hablar oficialmente, dijeron  que están “sorprendidos” con el carácter del jefe de Estado pues “tiene mucha energía, tira línea, se anticipa y calcula la estrategia”. En su personalidad refleja el tono que le quiere imprimir a su administración. “Pide mostrar todo el tiempo lo que se está haciendo, a veces en tiempo real y eso deja una impronta de estar trabajando”. Una reedición del “trabajar, trabajar y trabajar” del expresidente Álvaro Uribe.

El país ha visto el profundo contraste entre los estilos de gobierno del presidente entrante y el saliente. Mientras Gustavo Petro, en sus primeros días como presidente, faltaba a compromisos de su agenda, dejaba metidos a alcaldes y no daba razón de dónde estaba; Abelardo de la Espriella es todo lo contrario, todo el día está en función de trabajo, y lo muestra a través de sus redes sociales y de los activistas que lo acompañan, y en vez de fallarles a los alcaldes regaña a los que llegan tarde a las reuniones.

Quienes conocen a De la Espriella de tiempo atrás aseguran que es un hombre enfocado en el triunfo, tal vez por eso no se ha dedicado solo a atender el terremoto, sino que desde el primer día en el cargo ha desarrollado una calculada estrategia de combate a los grupos criminales. Solo un mes, y Colombia ha visto el estilo del tigre y el empleo de la mano de hierro del Estado, de seguro lo que viene tendrá a toda Colombia con los ojos abiertos.  

Abelardo De La Espriella, en su discurso es directo y para muchos agrio y agrandado, pero no baja una línea, «no quiero puestos en la ONU o la OEA, no busco premios Nobel, nada de eso y no quiero ser un líder intergaláctico», afirma sin titubear.