*La senadora Patricia Caicedo por un lado y el representante a la Cámara Felipe Hernández por el otro, buscan organizar cuadros a fin de llegar fuertes a las elecciones territoriales.

El progresismo intenta reorganizarse tras perder Alcaldía y Gobernación y quedarse sin sus dos máximos líderes. Ahora todos quieren ser jefes, Santa Marta. La izquierda en el Magdalena atraviesa su momento más complejo de los últimos 10 años. El Pacto Histórico, que hace dos periodos controlaba la Alcaldía de Santa Marta y la Gobernación del Magdalena, hoy no tiene ni lo uno ni lo otro, y sus dos referentes históricos están por fuera del tablero.

Por un lado, Carlos Caicedo Omar, el líder natural que llevó al Caicedismo al poder, está fuera del país y afrontando problemas jurídicos y judiciales que lo tienen alejado de la contienda directa. Por el otro, Rafael Martínez, su sucesor y segundo hombre fuerte del proyecto, estaría suspendido por 5 años para ejercer cargos públicos y no podría aspirar a elección popular, según las versiones que circulan en los corrillos políticos de la ciudad.

A eso se suma el distanciamiento total de la actual gobernadora Margarita Guerra, quien llegó con aval de Fuerza Ciudadana pero que hoy no se reconoce en las filas de la izquierda y gobierna lejos del Pacto Histórico.

¿Qué queda?

Queda un Pacto Histórico fragmentado, donde —como dicen en los barrios— todos quieren ser jefes. En Santa Marta cada corriente quiere tener su propio candidato a la Alcaldía y a la Gobernación, sin un liderazgo único que ordene la casa. En ese desorden han aparecido propuestas que en el mundillo político son vistas como irrisorias, como la de impulsar a Primo E’ Costa un creador de contenidos oriundo del departamento, como carta a la Gobernación del Magdalena, lo que para muchos demuestra el nivel de improvisación y falta de figuras competitivas.

La realidad electoral es dura: sin Caicedo y sin Martínez en tarima, y sin aparato administrativo, la izquierda corre el riesgo de quedar sin protagonismo en las próximas elecciones locales y regionales. Una pancarta con un Jaguar pintado y el nombre de Katime con el texto !Un pacto con Santa Marta¡ Son algunas de las tibias señales de que algo quieren armar.

La salida que proponen: Unidad desde las bases

Frente a ese panorama, las fuerzas vivas del Pacto Histórico en el Magdalena, lanzaron un pronunciamiento el pasado 28 de septiembre donde llaman a la unidad y a la construcción colectiva del partido.

El documento, que celebra los 4 años del gobierno de Gustavo Petro y sus reformas sociales, plantea 4 ejes:

1. Somos instrumento de unidad: Pasar de la convergencia electoral a una organización fuerte, plural y arraigada en los territorios. «Es tiempo de encontrarnos, escucharnos, superar diferencias».

2. Primer encuentro con 300 líderes: Aseguran que realizaron un primer encuentro con más de 300 lideresas, comunidades étnicas, campesinas, sindicatos, jóvenes y mujeres para preparar el Congreso Nacional del Pacto Histórico.

3. Llevar la discusión a cada municipio: Anuncian asambleas municipales en todo el Magdalena para construir comités de base y coordinaciones territoriales, con presencia real en barrios y veredas.

4. Afiliación masiva: El momento actual, dicen, es el de la inscripción masiva de afiliados en cada municipio para tener una organización robusta. En el fondo, es un intento por construir un nuevo liderazgo colectivo ante la ausencia de los dos caciques que por años manejaron la izquierda en el Magdalena.

La pregunta que queda en el aire en Santa Marta es si esa unidad será posible sin Caicedo y sin Martínez, y como la política es dinámica, tampoco se puede descartar que precisamente ellos dos sean los que terminen imponiendo el tablero político de la izquierda en el Magdalena, ¡Jamás des por muerto en política a Carlos Caicedo! Esa máxima sigue viva.