*Mientras la sociedad cienaguera exige transparencia, el presidente del Concejo, Rodrigo Auque Diazgranados, juega al gato y al ratón con una orden de tutela y el alcalde Luis Fernández Quinto-Becho-, que debería ser el primer garante de la institucionalidad, se esconde en un silencio que ya es ensordecedor.

Ciénaga pide explicaciones y no las dan

El caso es claro y vergonzoso. El concejal Carlos Padilla Peña tuvo que impetrar una tutela para que le entregaran documentos que por ley son públicos. El Juzgado Cuarto Promiscuo Municipal de Ciénaga le ordenó a Auque Díazgranados que respondiera.

¿Y qué hizo el presidente del Concejo? Respondió, sí. Pero respondió a medias. Entregó papeles a cuentagotas y dejó más dudas que certezas. Por eso Padilla tuvo que volver al juez y pedirle algo elemental: que verifique si el fallo se cumplió de verdad, no en el papel, sino material e integralmente.

Y es que aquí no vale decir «ya respondí». La justicia ordenó entregar documento por documento. Y eso no ha pasado.

¿Qué es lo que esconde Auque?  Los 5 puntos que no cuadran

Del comunicado de Padilla, que es un golpe directo a la opacidad, se desprenden las preguntas que hoy se hace todo Ciénaga:

1. Las comisiones fantasma: ¿Dónde están los soportes de cómo conformaron las comisiones accidentales? ¿Quién las citó? ¿Quién nombró a sus presidentes y secretarios? No hay acta, no hay citación. ¿Fue a dedo?

2. El secretario ad hoc a la sombra: ¿Con qué soporte actuó el secretario ad hoc? ¿Quién lo nombró y para qué? Silencio total.

3. Los proyectos sin expediente: Piden los expedientes completos de los seis proyectos de acuerdo con sus anexos y estudios técnicos, las ponencias y los informes de primer debate. Hasta ahora, nada completo.

4. El enredo de las fechas: Este es de antología. La Presidencia del Concejo dice en su respuesta que anexa el «acta del 12 de septiembre de 2026», pero lo que entrega es el Acta N°001 del 11 de septiembre. ¿Error de tipeo o hay un acta del 12 que no quieren mostrar? Porque el 11 fue la primera sesión extra, el 12 Padilla pidió la información y el 13, casualmente, ya estaban haciendo primeros debates de tres proyectos a toda carrera. ¿Qué pasó el 12?

5. La Mesa Directiva en la penumbra: ¿Qué documentos hay sobre cómo la Mesa Directiva conformó esas comisiones? Nadie sabe.

La petición de Padilla no puede ser más simple y es la que grita Ciénaga en la calle:

Si los documentos existen, que los entreguen. Si no existen, que lo digan. Si no los tienen, que digan quién los tiene. Y si son reservados, que digan qué ley los reserva.

No pedimos interpretaciones: ¡Pedimos los documentos, dicen los 9 conejales de la mayoría!

¿Y Becho dónde está?

Aquí viene la crítica dura y necesaria. El alcalde Becho Fernández sabe todo lo que está pasando. Sabe que el presidente y los concejales que lo siguen están enjuiciado socialmente. Sabe que hay una tutela. Sabe que hay un presidente del Concejo que no cumple a cabalidad un fallo judicial. Y, sin embargo, ni una palabra. Cero pronunciamiento. Cero liderazgo.

Ciénaga les pide a gritos a su alcalde que se pronuncie, que defienda la transparencia, que no sea cómplice con su silencio. Porque cuando el alcalde calla ante la permanente falta a la norma del presidente del Concejo, el mensaje que le manda al pueblo es devastador: aquí vale todo.

Un alcalde que aspira a la historia no puede esconderse. Tiene que poner la cara. Hoy, con su silencio, Becho Fernández está reprobando su propio examen de autoridad moral.

Ciénaga está en el centro. Y Ciénaga no pide favores. Pide los documentos y pide explicaciones.