*De Aracataca a El Retén hay 10 minutos. Pero el Padre Arnaldo Ferreira Tinoco hizo el viaje más largo: el que va del templo a la calle, del púlpito a la vereda. Y en ocho meses tras su traslado permanente a El Retén, ha fortalecido la fe de todo un pueblo.
Cuando llegó en febrero a la Parroquia San Juan Bautista de El Retén, dijo una frase que sonó a programa pastoral: “La iglesia debe salir a buscar a sus hijos, estén en El Bongo, La Colombia, Las Flores, así lo creo”. Meses después, esa frase es una realidad que se ve todos los domingos

. El cura campesino que llegó del río
“Empecemos por el principio”, dijo aquel día de su llegada, como para que no quedaran dudas. “Mi nombre es Arnaldo Ferreira Tinoco, soy de San Sebastián de Buenavista, de origen campesino, nací en el campo, estudié en el campo, montado en burro, soy hijo de campesinos”.
Nació en 1971, tiene 54 años, hijo de Rafael Ferreira e Ismenia Tinoco, de un hogar de 7 hijos. Se formó en el Seminario Juan XXIII de Barranquilla, es Licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas, Especialista en Ética y Pedagogía, Magíster en Educación y docente de la IED Elvia Vizcaíno de Todaro en Aracataca.
Su hoja de vida sacerdotal lo había llevado por Pijiño del Carmen, Plato, Sitionuevo, Santa Marta, Guacamayal, Orihueca y Aracataca. En febrero, por encomienda del Obispo José Mario, llegó a El Retén a cumplir 27 años de sacerdocio. “Hay cosas que me mueven el alma: a mí me mueve el sacerdocio, la docencia y la vida en el campo, por eso aquí en El Retén me siento a gusto”, dijo en su primera Semana Santa, que vivió a plenitud.

Y desde el primer día le puso su sello: la iglesia misionera. “La iglesia católica por esencia es misionera y tiene que seguir siendo la iglesia que sale en busca de sus ovejas, y no la iglesia y el pastor que espere que las ovejas lleguen. Esa es una época que ya está revaluada. Hay que salir en busca de aquellos que están en la periferia, de los que están desconectados, de los jóvenes de las veredas”, predica.
Así lo hizo. Mientras otros esperaban en la casa cural, él hizo misas en San Sebastián del Bongo, en La Colombia, y en Semana Santa encabezó una gran peregrinación a Las Flores, un hecho inédito en la historia de la iglesia retenera.
Su domingo lo resume todo: se levanta de madrugada, misa de 6:00 a.m. en el pueblo, la de las 8:00 a.m., de ahí se va a La Colombia a las 10:00 a.m., luego al Bongo donde al principio lo esperaban 8 personas – “pero eso ya es bastante, pronto serán más” – y regresa a las 6:00 p.m. a cerrar en San Juan Bautista.

Meses después: El cura que le devolvió la fe al pueblo
Si esa nota fue cuando llegaba, hoy, ocho meses después, El Retén habla de otro padre. Es un cura que ha transformado la manera de ver la iglesia entre los reteneros. Los que se habían retirado han regresado. Las nuevas generaciones hablan de un párroco cercano. Los esposos han sentido su apoyo, con consejos directos, sin rodeos.
Su homilía ya no es un sermón, es una verdadera clase de enseñanza y cercanía con Dios. Dulce, tierno, pero con carácter. Si llegas tarde a misa te regaña con el ejemplo del cumplimiento. A los maridos los hace entrar en razón hablándoles de la viña. Y a las mujeres las hace poner en su sitio, pero con amor en Cristo.
Su despedida a los muertos se ha vuelto memorable, profunda, humana. Así lo sintió el pueblo en las exequias de José Joaquín Van-Strhalen, Juana Isabel Ballesteros y Nancy Villarreal. No despide un difunto, abraza a una familia.
Lo más importante: parece que le ha devuelto la fe a la gente. Hoy lo rodean niños y jóvenes que hacen de la iglesia San Juan un lugar más bello. Y no está solo. Lo acompaña el Ministerio de Música “Voces del Jordán”, coordinado por Jader De la Cruz Sierra, e integrado por Jesús Herrera Mancilla, Walkiria Hernández Alandete, Sharith Mariana Cantillo Alcázar, Iván Camilo Moreno Suárez, Ariatna Luz Salcedo Barrios, Dayana Ballesteros Polo, Daniel Pertuz y Gustavo Casalins, entre otros jóvenes activos.
Arnaldo Ferreira, el que estaba tan cerca en Aracataca y estaba tan lejos, hoy es el sacerdote de San Juan de Dios y está bien cerquita de los feligreses reteneros. Como él mismo lo dijo aquel primer día y hoy se cumple: “Lo bonito es abrirle el corazón a Jesús”.
