*El empresario, el controvertido dirigente deportivo, el parrandero, el profundamente samario, como lo define BLUE La Revista.

Las personas allegadas, sus amigos personales y en la prudencia de la familia, se asegura que como le dice también, ‘el mayor accionista del Unión Magdalena’, vive un duro momento en su vida. Pisando ya los 80 años, Eduardo está en delicado estado de salud, aunque como siempre lo ha sido, es un luchador que se aferra a la vida.

El pasado 8 de septiembre de este 2026, le concedió una sentida entrevista al periodista José Rey, director de la Revista BLUE, y allí destapó todo su amor por la ciudad que muy a menudo ha mencionado su nombre.

Por eso valoramos esta entrevista y le damos todo el crédito. Reproducimos apartes de ese diálogo que ya es histórico.

Eduardo Dávila Armenta, la historia de un hombre profundamente samario, se titulo la entrevista exclusiva para BLUE

“Hay vidas que terminan confundidas con la historia de una ciudad. No porque quienes las viven se lo hayan propuesto, sino porque los años van dejando una huella tan profunda que resulta difícil hablar de un lugar sin recordar también a quienes ayudaron a construirlo”.

La historia de Eduardo Dávila Armenta tiene algo de eso.

“A sus 79 años, cuando la memoria comienza a convertirse en uno de los grandes tesoros de una vida, Eduardo mira hacia atrás y encuentra mucho más que una trayectoria empresarial. Encuentra a su familia, las tierras que marcaron su infancia, los negocios que llegaron después, los trabajadores que hicieron parte de ellos y, por encima de todo, una relación profunda con Santa Marta”.

De la tierra a la empresa

Los Dávila, de raíces españolas, y los Armenta, vinculados a La Guajira, encontraron en el Caribe el lugar donde sus historias se cruzaron.

Su padre, Eduardo Dávila Riascos, tenía importantes inversiones en el sector bananero y en la ganadería. Eduardo estudió en Estados Unidos, pero cada vez que regresaba a Santa Marta buscaba el campo.

La vida aceleró los tiempos y siendo muy joven tuvo que asumir responsabilidades familiares. “Hacer empresa en un país como este no es fácil. Es muy difícil. Pero echamos para adelante”, le dijo a BLUE.

Y echó para adelante. Llegó a desarrollar alrededor de 17.000 hectáreas de palma africana, con plantas para procesamiento de aceite y, según sus cálculos, entre dos mil y cuatro mil empleados directos en el país.

El Unión, su otra pasión.

Si las empresas son una parte, el Unión Magdalena es su corazón.

Para un samario, el Unión nunca ha sido solamente un equipo. Y Eduardo quedó ligado a esa historia para siempre. Puso recursos, tiempo y pasión. “Porque el fútbol tiene una particularidad que pocas actividades poseen: puede convertir a una ciudad entera en una sola emoción”. Asegura. Y remata.  “Cuando el Unión gana, Santa Marta lo siente. Cuando pierde, también”.

El capítulo difícil

A sus 79 años, Eduardo también enfrenta un momento complejo. Su nombre ha aparecido relacionado con controversias y denuncias, entre ellas asuntos vinculados con una propiedad en Villa Concha y una investigación relacionada con el supuesto homicidio de un juez en 2001. Son situaciones que deben ser examinadas por las autoridades dentro del debido proceso.

Sobre ello, con serenidad, le dijo a BLUE: “En particular una familia política de la ciudad ha llevado a cabo una persecución en mi contra”. Hoy, asegura la revista, vive una de sus etapas más felices junto a su esposa, Zamira Giraldo Jiménez: “Ella es fantástica y me hace muy feliz”.

La huella

Eduardo Dávila Armenta recibió de sus mayores una historia. Con el paso de los años, escribió la suya. La escribió entre empresas y campos, entre tribunas y parrandas, entre decisiones difíciles y responsabilidades. Y la escribió, sobre todo, en Santa Marta.

Porque hay lugares donde uno nace y hay lugares que terminan formando parte de lo que uno es. Y Santa Marta, para Eduardo, es parte de lo que él es.

Fuerza para el viejo Eduardo. El Ciclón también es su historia.

Entrevista completa en Revista BLUE – Director José Rey.