Por: Álvaro González

*Reflexiones a mano alzada y a lágrima viva sobre las tres niñas y el niño de 13, 9, 4 y 1 años encontrados hoy en una de las selvas de Colombia luego se sobrevivir dos veces: 1) A un accidente aéreo y, 2), a 40 días con sus noches deambulando por estas selvas de Dios:

Sí. Las niñas y el niño estaban -están- habituados a la selva, a vivir en ella, con ella y de ella; a sobrevivir en ella y de ella. Extraordinario, sí. Fueron -son- valientes y fuertes. Impresionante. Sí… Pero en todo esto hay un detalle del que poco se habla pese a ser el detalle (¡es el detalle!), el «detalle» más extraordinario e impresionante y hermoso: El amor. El amor de esa niña de 13 años por sus hermanitas y hermanito. El amor, siempre el amor…

Y me dicen, no sé con qué sentido, qué es que fue «instinto». Quizás, digo yo, pero es que en su estado puro y real el amor es un instinto, el más bello y poderoso de los instintos y que tontamente nos hemos encargado de llenarlo de arandelas y estereotipos, de tergiversarlo, enredarlo, enlatarlo y telenovelizarlo. El amor, el amor amor, es la fuerza más poderosa para abrirle paso a la vida.

Las fuerzas del orden de Colombia, nunca se dieron por vencidos y por 40 días buscaron en la selva a los niños//

¿Y ustedes se imaginan la inmensidad tan inmensa del amor inmenso que tenía, tiene, la niña Lesly de 13 años por sus dos hermanitas y su hermanito? ¿Ustedes se imaginan esa vocación de cuidado y amor por ellas y él, a quienes con tino y corazón condujo y cuidó durante 40 días y 40 noches entre los gigantes árboles amazónicos, la maleza, los pantanos, las oscuridades, los venenos, las garras, los colmillos, los caudales, los abismos, las tormentas y los aguaceros bíblicos, los climas extremos, las pesadillas y los miedos y los terrores?

Pero es que, además, todo eso sucedió luego de que la avioneta en que viajaban se estrelló; accidente en el que murió su mamá y los demás pasajeros… Con esa tremenda carga emocional iniciaron su camino por la selva.

Y uno piensa que si esas cosas buenas pasan, puede pasar cualquier cosa buena, para el país, para uno, para usted. Y para usted también.

¡Ay!, noticias, sucesos… Noticias que hacen manar sentimientos colectivos e individuales de optimismo casi extremo si es que no extremo del todo. ¿No creen?

Y claro, llorar, llorar mucho de alegría porque el manantial de las lágrimas no son sólo el dolor y la tristeza. Las lágrimas son hijas de las emociones más intensas que son de dolor o de alegría o de amor. Son vida.

Y lloro… ¿Y usted?

!Increíble! !Es un milagro! son algunas de las expresiones que se han escuchado en Colombia, para el escritor Álvaro González, el amor es fuente principal de esa sobrevivencia//