*En las últimas horas se han registrado dos pronunciamientos de actores del gobierno nacional que posiblemente sean el resultado de lo que dice el presidente Gustavo Petro al interior de la Casa de Nariño sobre la capital del Magdalena.
A principio de los años 2000, la ciudad de Montería era una de esas capitales del Caribe, pequeña, apabullada por la violencia guerrillera que no permitía que sus hijos dedicados al campo progresaran y con pocas esperanzas de crecimiento. Pero llegó a la presidencia Álvaro Uribe Vélez, antioqueño, pero vecino de Montería, también tierras y sufría el rigor de los violentos. Este presidente miró con amor a la ciudad y entonces Montería, comenzó a contar con vías carreteables nuevas y hermosas, centro de convenciones, un parque lineal sobre el río Sinú, se disparó la inversión, creció el comercio y el turismo, se fomentó la educación y se transformó como un milagro la hermosa Montería. La ciudad fue distinta desde entonces para orgullo de los monterianos y por ello, Uribe Vélez allí es venerado, la gran mayoría en Montería le tiene una profunda admiración y cariño.
Sin duda, las ciudades llegan a amar a los presidentes, eso ocurrió con Eduardo Santos Montejo hace ya muchos años, fue un presidente que quiso a Santa Marta y dejó muchas cosas a la ciudad, hoy Santa Marta, vive un verdadero limbo, frente al gobierno nacional, sabemos que Gustavo Petro es un personaje singular y extraño, más raro que un perro a cuadros y muchas veces no se entienden sus pasos.
Solo una vez en campaña y de una forma poco sólida dijo que él se encargaría de solucionar el problema del agua en la ciudad, pero cuando llegó al poder el territorio era gobernado por quienes ideológicamente son sus más cercanos aliados en Colombia, y sin embargo su comportamiento fue de desdén y nada hizo para consolidar esa gran apuesta por la ciudad. Hubo más confrontación que equipo, ahí está el ejemplo de la ESSMAR.
Han sido mucho más los gestos de distancia y quizás desprecio por Santa Marta, los mostrados, que la cercanía, por ejemplo, en el hotel Don Pepe, una vez sin estar en la agenda el alcalde Carlos Pinedo llegó allí, se encontraba la ministra de Vivienda Catalina Velázquez, pinedo la saludó y le hizo una sola pregunta ¿Ministra al fin cuánto dinero van a disponer para la solución del agua en Santa Marta? La señora agachó la cabeza y no dijo nada, habló de los ángeles y demonios que la acosaban, pero de plata ni pío.
El gobierno Petro, empezando por el mismo mandatario, siempre ha mostrado un vago interés por los 500 años de Santa Marta, ‘le vale jopo’ esa alegría que sienten los samarios porque esta ciudad sea la primera en pie de una Nación, y una nueva muestra hizo el ministro de Cultura, Juan David Correa, quien sin arrugarse ningún órgano de su rostro, expresó que para el Gobierno Nacional la conmemoración no será enfocada en celebrar la llegada de la civilización española, la religión, o el idioma castellano, pues, en sus palabras, la colonización fue un proceso de enfrentamiento que afectó a las culturas originarias del territorio.
“Para nosotros lo que va a ocurrir el próximo año no es una celebración. Para nosotros por Santa Marta ‘no’ entró la civilización, ni la religión fue un bien para el país, ni el idioma castellano fue un bien para el país; hubo un enfrentamiento, un proceso de colonización. Había otras personas en el territorio antes de que otros (los españoles) llegaran”. Con este vacile, el viejo Juancho, aprovecha para desprender al gobierno de compromisos macros que se quieren conquistar por parte del mandato local y por supuesto los samarios. Con este man hablar de inversiones es un gran error, le ‘vale huevo’ y ya están a 500 pesos cada uno.
Su postura se escuchó cuando el representante a la Cámara por el Magdalena, Hernando Guida, dijo que el gobierno Petro tiene una ‘ausencia total’ en materia de iniciativas y recursos desde ese Ministerio con motivo de la conmemoración de los 500 años de la ciudad.
En el papel está la Ley 2058 de 2020, que establece la asociación del Estado a la celebración del Quinto Centenario de Santa Marta. Pero en materia de leyes, es muy fácil que el gobierno Petro nos diga a los samarios que hagamos un rollito y nos la metemos por donde mejor queramos.
Ahí mismo en el Congreso, en la Comisión Séptima, el senador Honorio Henríquez, le dijo a la Vicepresidenta Francia Márquez, que también es Ministra de la Igualdad, que su ejecución presupuestal del 2024 ha sido menos del 1,5%, y que debe ejecutar de aquí a diciembre para llegar al 100% $1,5 billones de pesos. “Sino tiene dónde invertir, acuérdense de Santa Marta, que cumple 500 años y debe solucionar la problemática del agua. Invertir bien los recursos es disminuir la desigualdad. La Vice-Ministra le respondió, “yo quisiera, pero está plática debo priorizarla” ¡Plop! Diría Condorito.
Como era de esperarse el alcalde de la ciudad Carlos Pinedo Cuello, reaccionó frente a lo dicho por Mincultura y rechazó su afirmación en X “Desde Santa Marta rechazamos con firmeza las desafortunadas declaraciones del Ministro de Cultura, Juan David Correa, quien ha mostrado una grave falta de respeto hacia nuestra ciudad, su historia y su gente. La celebración de los 500 años de Santa Marta no es solo un evento local; es un hito de importancia nacional e internacional».
Pinedo Cuello agregó. “Menospreciar los aspectos históricos de nuestra fundación es una ofensa no solo para los samarios, sino para todos los colombianos. Es inadmisible que el Ministerio de Cultura, encargado de coordinar esta celebración bajo la Ley 2058 de 2020, esté dirigido por alguien que claramente no respeta ni valora nuestro legado histórico. Exigimos una rectificación, así como un compromiso genuino con la dignidad de nuestra historia y cultura”.
Por supuesto que Juancho el Ministro, no va a rectificar nada, un zurdo, jamás rectifica, está en su yeré la controversia, envuelta en populismo y sarcasmos… Santa Marta en lo que se refiere al gobierno de Gustavo Petro ¡Esa platica se perdió!
Posdata: «Ministro, la Constitución ordenó que “Los particulares sólo son responsables ante las autoridades por infringir la Constitución y las leyes. Los servidores públicos lo son por la misma causa y por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones”. Hernando Guida.