*El tiempo pasa y los recuerdos de una época dorada se evoca con pasión a fin de que no muera, sino que la mente refresque hermosos tiempos idos
Luis Alfonso Puertas Vásquez, quiere sacar la cédula cuando le pregunto por su nombre de pila, y le digo, ¡Ajá, pero tú debes saberlo, para que vas a sacar la cédula! Entonces con una sonrisa tierna, en un rostro marcado por los años, las arrugas hijas del sol y el trajín de una vida seguramente llena de tropiezos, pero también muchas alegrías. Dice Luis Alfonso Puertas Vásquez.
Si alguien llega al pueblo preguntando por don Luis Alfonso, se puede ir regresando en la buseta de COOTRAR, porque no lo va a encontrar jamás, pero si dice ando buscando a Golero, de seguro que en segundos tendrá la respuesta de donde encontrarlo.
Golero, ese histórico personaje tiene claro que duró 16 años trabajando con la familia Lanceros y otros años más con Carlos Tocora, “yo era el que barría, hacia la limpieza en el teatro Lido”, hijo de Paula Vásquez y Elías Puertas, Luis Alfonso nunca se le arrugó a ninguna actividad de trabajo, siempre ha sido voluntarioso.
Nació en la calle del difunto Cartagena y Mincho Lara, cuenta, que llegó a trabajar donde la familia de Miguel (qepd) y Manuel ‘Mañe’ Lanceros, porque un pariente suyo, ‘Plancha’, se había ido para Santa Marta, con los días, Golero, cuyo apodo se lo regaló Carlos Tocora y en contraprestación Luis Alfonso lo bautizó ‘Cuerpo e Cono’ que belleza Dios mío… se convertiría en el gran compañero de Migue y Mañe y de todos los parranderos del pueblo que fueran amigos de la tambora.
Golero, ni tocaba, ni cantaba, pero tenía una virtud única, sobre sus hombros o la cabeza, era capaz de llevar por horas y si querían días el equipo acústico, la tambora era a Golero como la tambora a él, cuando se la enganchaba, eran uno solo y por muy duro que le pegaran al cuero… Golero ahí ahí ahí, como Ricardo Vega con su Mella.
“Carlos Tocora y Emiro Ibáñez, fueron los orgullosos descubridores que Golera servía para la música y ellos inauguraron su servicio al arte del toque y la mamadera de ron, Luis Alfonso tiene 69 años y el próximo 24 de diciembre celebrará … ¿O lo celebramos mi gente? 70 años de vida y podría decir 70 años de vida artística, porque nadie como tomó ese instrumento en las espaldas como él.
“Creo que soy alegre desde que nací, esa tambora no pesaba nada, yo me metía mis peas con Ron Caña y Centenario, quise mucho a toda esa gente de la Barra Olímpica, la Unos para todos, los Gavilanes, Los Inquietos de Lucho Polo”.
Dice que Golero viene porque al trabajar con el señor Ángel y Euclides Fontalvo limpiando las pieles de ganado, le engancharon Golero y así se quedó hasta el final de sus días. Golero no dejará herederos, no tuvo mujer de plante, ni hijos, “rebusques por ahí sí”, afirma riendo.