*El Torneo de Padres tiene la condición que no solo genera emociones dentro de la cancha, sino que entre sus actores hay verdaderos ídolos de tiempos idos que provocaron la alegría que solo brinda el fútbol.

Cuando ya le llamaban el ‘vetusto’ estadio Eduardo Santos, junto a otros colegas nos sentábamos en el ala izquierda de la tribuna de ‘sombra’ para ver jugar al Unión Magdalena, las experiencias fueron únicas e inolvidables, los goles gracias al ‘morrito’, los 6 al Cali narrados por Edgar Perea, las fantásticas jornadas de extranjeros como Ibáñez, las faenas de Zuleta, el Mono Herrera, Vilarete, Valenciano y Pachequito, las atajadas de Luis Fernández, el crack de Yosvidas Fuentes… En fin

Entre todos esos jugadores que iban y venían, también tuvimos la fortuna de ver jugar a Teddy Orozco, un fantástico puntero izquierdo de esos que ya no vienen y a Edson Zarate, un espigado y fuerte jugador de media cancha. Los dos tenían definido su rol dentro de la cancha, uno hacer goles, poner buenos pases si él no podía hacerlo y el otro, destruir toda intención de ataque del contario, fuerza y valentía para frenar cualquier asomo de ataque.

Han pasado los años, el fútbol profesional quedó atrás con sus recuerdos vivos, en el presente Zarate y Orozco, Orozco y Zarate, se encuentra a menudo en las canchas de Santa Marta, como esta vez en Gaira, el uno dirige al equipo del colegio IDPHU y el otro al de la Ciudadela Educativa COOEDUMAG. Se ven y se abrazan, hablan de gente en común echan algún chiste y cada uno a lo suyo.

Yo los observo entonces recuerdo que Teddy marcó un gol olímpico que sigue en mi mente, y que según él, sus mejores goles se los clavó al Junior de Barranquilla, la tierra donde nació.    Orozco debutó en 1985 con el Cúcuta Deportivo y al año siguiente comenzó a escribir su historia en el Ciclón Bananero. También militó en el Medellín, Deportivo Cali, Unicosta y Alianza Petrolera, tuvo un paso fugaz por Venezuela, pero regresó a Santa Marta donde se radicó para echar raíces hasta hoy, tiene un sentido del humor único, pero sin duda es un ser humano excepcional

Edson, nació en el Valledupar un 17 de diciembre de 1977, a los seis años comenzó a practicar fútbol, su primer equipo fue RCN, también militó en un club llamado Loperena. Cuando tenía 16 años viajó a Riohacha para pasar unas vacaciones de diciembre, sus padres trabajaban en La Guajira.

En esos días de estadía en Riohacha, Edson escuchó que un carro perifoneaba la visita del Unión Magdalena a la ciudad. “Todos aquellos jóvenes que quieran ingresar al equipo que se medirá al Unión Magdalena, deben asistir al estadio para sacar la selección”, esa era la invitación que rezaba el hombre del   perifoneo.

Zárate, quien desde muy niño soñó con ser futbolista profesional, empujado por su padre que tenía equipos de fútbol, se probó y quedó en la selección de Riohacha. Su partido fue bueno y gustó, fue invitado a una práctica en enero de 1996. Carlos ‘Caliche’ Vergara y Arturo Atencio fueron los técnicos que lo escogieron. Edson con una maleta llena de sueños vino a Santa Marta, mirado por Jorge Luis Pinto, se ganó el derecho de regresar en febrero para hacer parte del onceno magdalenense.

Si a Teddy Orozco le pregunta ¿Todavía juegas? Responde, ¡Joda más que el sinuano! (risas), Orozco siempre ha creído que lo bonito del futbol son las amistades que deja y por supuesto la familia, los hijos.  “Yo hice muchos goles bonitos. Pero es la gente la que no olvida un gol olímpico. Los goles de globito tampoco los olvido, de fuera del área, de media cancha, pero el que más está en la retina de la gente es el gol olímpico”.

Como olvidarlo, fue ante el Once Caldas, aquí en Santa Marta, el arquero Claudio Ibarra, un argentino, que debe recordarlo también. Teddy siempre dirá que en el Unión Magdalena fue donde mejor le fue, porque allí jugó más y es de su corazón. “Al Unión Magdalena le debo lo que fui como goleador, en ese equipo brillé.  Por eso me quedé en Santa Marta porque fue la ciudad que me acogió”.

Edson Zarate, debutó en el año 98, a mitad de temporada del 99 Gabriel ‘Barrabas’ Gómez dijo que no le tendría en cuenta y se fue a préstamo a Alianza Petrolera y regresó para la campaña 2000 y 2001 en la B y ascendió con el equipo tras aquel triangular realizado en Cartagena.

En la vuelta del Ciclón a la A, Zárate era una de las grandes figuras del equipo, sin embargo, cuatro meses después del inicio del torneo en el año 2002 sufrió una lesión. “Era una lesión para recuperarse en dos meses, algo con los meniscos, pero a mí se me infectó y estuve dos años y medios fuera de la cancha. Con fuerza de voluntad me recuperé y jugué 2004-2005 y allí finalizó mi carrera”.

Dice el profe hoy abandonando la nostalgia, porque la vida sigue. Era un momento muy bueno y equipos como Junior, Nacional y Santa Fe se habían interesado por sus servicios. “Me cayó el mundo encima”. Creyente de Dios Edson sigue adelante y hoy brinda lo que sabe al fútbol.

Edson tiene un solo hijo, producto de su matrimonio con Sandra Milena Mercado, su nombre es Sebastián, quien admira a James y Falcao, pero no tiene ese amor por jugar al fútbol como su padre.

Si le preguntan a Teddy Orozco ¿Ajá y como eran los clásicos? Él te responde: “Compa, clásico es clásico. Ahí si ponen a mi mamá, a mi hermano, yo tengo es que ganarle porque clásico es clásico. Gracias a Dios, así como perdimos clásicos, también ganamos. Esos son partidos aparte. El que más recuerdo fue en 1989 cuando le ganamos 3-2 a Junior allá en Barranquilla. Fueron clásicos lindos. Dos grandes para grandes historias, Edson y Teddy … Zarate y Orozco.