*El ambiente político cada vez es más intenso de cara a las elecciones para el congreso de la República, una carta femenina se asoma con fuerza para la contienda.

Las elecciones para escoger diputados del periodo 2020-2023, mostró una arrolladora fuerza de las mujeres ese domingo 27 de octubre del 2019, Claudia Patricia Aaron Viloria, con 20.513 votos por el partido Cambio Radical, fue la más votada de la jornada, la siguió, Elizabeth Molina Campo con 17.761 votos por el partido de la U y la tercera votación fue Martha Luz López quien obtuvo 16.158 votos por el partido Liberal.
De las tres solo Elizabeth Sabina, parece que quiere continuar en la contienda electoral, cuando se hizo diputada venía de ser concejal de Santa Marta y en las elecciones pasadas hizo una pausa, su esposo Yohan Pinedo fue el encargado de tomar las banderas y actualmente es diputado del Magdalena.

Desde que incursionó en la política, la joven Molina Campo, ha sido exitosa, y esa áurea la quiere llevar a una nueva aspiración, pretende ser representante a la Cámara por el Magdalena, teniendo esta vez el aval del joven partido Demócrata.
Elizabeth Molina Campo, no ha tenido un paso fugaz por el agitado mundo político, al contrario, esta mujer que mide 157 m y calza 35, cuando se amarra los tenis, parece de un tamaño superior, es decidida y frentera, cual Napoleón Bonaparte, ha demostrado que los liderazgos no se miden por la estatura, sino que va concentrado en la capacidad de un discurso coherente.
Es locuaz y decidida, estudiosa para los debates, capaz de enfrentar retos y salir adelante, eso hizo en el Concejo de Santa Marta y la Asamblea del Magdalena, generando con sus investigaciones más de un dolor de cabeza a quienes desde lo público pensaron que nadie se daría cuenta de sus fechorías.

Ama el color azul, como amó de manera espiritual a su padre José Aníbal Molina Daza, un guajiro de corazón grande trabajador que la dejó con un dolor profundo hace 3 años cuando partió de este mundo. Se considera mamá perruna, no tiene hijos, pero sí tres sobrinos a los que ama, como adora a su madre, una ama de casa que todos los días entrega un consejo nuevo. Doña Melva Campo. “Soy la menor de 4 hermanas, mi papá fue conductor y aun me duele mucho su adiós, mi parece turca, vendía de todo (risas), mi familia de clase media, pero luchadora hasta el cansancio”.
Asegura que gracias al sacrificio de sus padres estudió su carrera de abogada en la Universidad Cooperativa de Colombia y su Especialización en Derecho Administrativo en la Universidad Sergio Arboleda.
“Desde muy joven aprendí a ser productiva por eso después de graduarse comencé a desempeñarse como asesora jurídica en el sector del transporte”. Allí quienes la conocen aseguran que se destacó por su independencia, integridad y honestidad ante los difíciles casos que tramitó.

“Creo que la vocación de servicio me la inculcaron aquí en la casa y la tradujo en una de las actividades más difíciles: la política. Rodeada por el respaldo de su familia, amigos y samarios y samarias, en octubre de 2015 me convertí en concejal a través del grupo significativo de ciudadanos: ‘Otra Santa Marta es posible’, fue una gran experiencia”. Asegura.
Es cierto, con su pequeño pie, entró pisando fuerte a la corporación, su labor en el Concejo de Santa Marta en el período 2016-2019, debates, cuestionamientos, investigaciones, la pusieron en el radar de la sociedad, tanto que le valió el respaldo de los magdalenenses quienes la convirtieron en la segunda diputada más votada en el departamento. En ambas corporaciones ejerció su derecho a hacer oposición actuando de forma alternativa, disintiendo, fiscalizando y controlando la gestión de gobierno.
“Desde la oposición logré que la gerente del Hospital de Salamina devolviera 20 millones de pesos robados a través de un contrato con un ‘médico invisible’, denuncié el ‘elefante blanco’ en el que se convirtió la construcción del inconcluso colegio del corregimiento de Bermejal en San Zenón y desenmascaré el ‘contrato fantasma’ que en el Hospital de Pueblo Viejo le dieron a un abogado y a un psicólogo sin título profesional”. Recuerda con enjundia algunas de sus acciones.

Como estas Elizabeth Molina ha liderado otras actuaciones que llevaron a la Fiscalía a fijar sus obras en obras como la del Colegio El Líbano Sede 2 de Santa Marta y la Megabiblioteca, Centros de Desarrollo Infantil y el Coliseo de Gaira entre otras, que, aunque fueron entregadas y ya funcionan, gracias a sus intervenciones se pudo evidenciar irregularidades en los procesos.
En el ejercicio político Elizabeth Molina también fue precandidata a la Gobernación del Magdalena, su recorrido por el Magdalena, es el que quiere recobrar a fin de lograr ganarse el respaldo de numerosos habitantes que vieron en ella una líder preparada, empática y con una visión clara para impulsar el desarrollo del Magdalena desde las regiones ahora desde la Cámara de Representantes.