*Es impresionante el momento político que se vive en la segunda ciudad del departamento en donde como un ‘David’ el líder político del movimiento ‘Ciénaga Primero’, espera vencer un gobierno considerado nefasto por sus gobernados, pero que se quiere mantener en el poder.
El voz a voz es cada ves más insistente, Carlos Padilla Peña, se ha propuesto la meta de derribar el muro de poder de una clase política que utiliza todas las formas de lucha a fin de quedarse sembrado al mando de Ciénaga, algo así como a ¡Las buenas o a las malas! Para seguir mandando.
El líder de Ciénaga Primero, a quien su título de empresario le han querido desdibujar los oponentes, borrando la etiqueta de que es un gran comerciante venido de abajo, desde vender frutas en el mercado, crecer inteligentemente hasta convertirse en un visionario de aprovechar lo que produce la tierra y venderlo en el exterior y luego en un organizador espectáculos de diversión, está dando la pelea contra una clase política oscura, sin propuestas y concentrada en hacer varias apuestas para que la ciudad siga en manos de los mismos que hasta hoy la han tenido postrada, sin ideas, sin vanguardia… Sin esperanza.
Mientras Carlos Padilla significa la esperanza, a través de su independencia, sus ideas y propuestas, el pueblo que no es bobo, hace el mapa de lo que está al frente y lo recuerda a diario para que la gente de bien, siempre lo tenga presente.
El alcalde Luis Tete Samper, a punto de terminar su periodo de gobierno, considerado el más triste y desconectado de la realidad del pueblo, hace detrás de bambalinas varias apuestas, hecha en la canasta varios huevos que sin duda le dan acción de maniobra para querer blindar todas las fallas que le achacan, todos los entuertos administrativos de que le acusan y fundamentalmente pone de presente que es no una persona de fiar.
Héctor Zuleta, quien fue su secretario de gobierno, Becho Fernández quien lo acompaño como secretario de Salud, Oladis Correa, su sobrina y Shirly Charris la esposa de su hijo (La Yerna) como le dicen popularmente en Ciénaga, son las cartas que tiene Tete en la mesa electoral para buscar pescar en el rio revuelto cienaguero.
Carlos Padilla, lo sabe desde el principio, y que bueno, el pueblo también, ese pueblo que no se deja engañar y sabe que cualquiera de estos cuatro nombres es lo mismo de lo mismo, es Luis Tete detrás, tratando de armar la coartada para ocultar su fatídico gobierno. ¡Vamos hasta el final Carlos! Es cuando desde los barrios populares con sus calles maltrechas y ofrecimientos fallidos le dan animo al candidato.
Carlos Padilla, tiene a su lado un ejercito de soldados, dispuestos a arrebatar de las manos del enemigo a un municipio que ha vivido 4 años de atraso y una inmisericorde falta de mandato, mandó todo el mundo, menos Tete, y cuando lo quiso hacer él, lo hizo peor.
“Se necesita autoridad y Carlos Padilla, renunció a la tranquilidad de su vida exitosa, para ser un buen alcalde. Conoce la ciudad y el campo. No le tiembla el pulso para combatir la delincuencia. Es honesto, directo y transparente. Sabe mandar y trabajar en equipo y, por último, es un buen Ser Humano, condición imprescindible para gobernar. Escribe Rodrigo José Auqué Diaz Granados, candidato al Concejo y uno de sus soldados en el frente de combate.
La lista de soldados la encabezan campesinos, cafeteros, integrantes de juntas comunales, lideres barriales, Blanca Fernández, otros candidatos a Concejo como Roby Quinto, Pedro Mendoza, Ana Milena Torregoza, Brandon Durán, Liliana Miranda y hasta Osneider De La Rosa ‘Macgiver’, Federico Patiño, José Granados, Tiko Durán, Chelo Velásquez y su propio ejército, comerciantes, del mercado, profesionales de distintos frentes, trabajadores formales e informales, jóvenes, asociaciones y fundaciones, el pueblo como un todo, a favor de una lucha en donde se cree que David volverá a jalar de su onda y ver caer al gigante del dinero.