*El samario presidente del Senado, solicitó a todos los congresistas donar ‘un salario’ para los damnificados por el terremoto de 7,4.

‘Unidos’, esa es la palabra que más persiste hoy en todos los rincones del país, ante el movimiento telúrico, registrado ayer lunes 10 de agosto de 2026 en Colombia, que ya deja al menos 132 muertos y más de 570 heridos.

El presidente del Senado, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, invitó a todos los congresistas a donar ‘un salario’ para ayudar a las familias afectadas por el terremoto de 7,4 registrado en Colombia.

«Invito a todos los congresistas a sumarse a la iniciativa de donar un salario para apoyar a las miles de familias damnificadas del terremoto. Además, el día miércoles (mañana) conformaremos una comisión bicameral de seguimiento y acompañamiento a esta tragedia. ¡Colombia nos necesita unidos!», dijo Henríquez a través de su cuenta en X.

Cabe mencionar que, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro del movimiento telúrico fue en Chocó y tuvo una profundidad de 103 kilómetros. Además, el evento sísmico se localizó a 20 kilómetros de San José del Palmar, en dicho departamento.

Al menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas en Colombia por el terremoto que sacudió este lunes al país, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).

Pereira, capital del departamento de Risaralda, que limita con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, concentra la mayor cantidad de víctimas mortales: 66 fallecidos, según la última información dada conocer desde el Cuerpo de Bomberos de la ciudad. 

Además, en dicha ciudad hay 16 personas atrapadas en el Megacable (teleférico público), edificios colapsados y 15 puntos críticos en los que continúan las labores de rescate, mientras que el aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado por daños.

Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia son las principales ciudades que permanecen en alerta roja por la magnitud de los daños, y cuentan más de 80 edificios colapsados y seis aeropuertos con operaciones suspendidas.

Tras el terremoto, el presidente Abelardo De La Espriella declaró el desastre de carácter nacional para atender esta tragedia. La decisión se tomó luego de una reunión en la sala de crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en la que se evaluaron todas las afectaciones por el movimiento telúrico.

La declaración permite al presidente de la República adoptar medidas excepcionales cuando, como en este caso, ocurren crisis graves e inminentes que amenazan la economía, el orden social, el ambiente o la estabilidad del país. Una vez declarada la emergencia, el Gobierno puede expedir decretos legislativos destinados a conjurar la crisis y evitar que sus efectos se extiendan.