*En un extenso comunicado se quiere aclarar lo dicho en un medio de comunicación distinto a edgarsalas.com.co

De acuerdo al rector encargado de IUSM Hugo Paternina Espinosa la publicación incurre en una serie de imprecisiones, cuando no calumnias, que enlodan la imagen de la Institución Universitaria de Santa Marta, entidad de reciente creación.

“En el mencionado texto, con absoluta falta de rigor periodístico, lo que constituye ser una seña de identidad en su ejercicio profesional, dice que en la entidad está vinculado un Secretario General y algunos decanos con millonarios salarios, hecho que no tiene asiento en la realidad dado que la institución por encontrarse en estado preoperacional no ha provisto esos cargos. Con lo que, si cuenta la institución, no obstante, es con seis (6) personas vinculadas, de un total de 51 cargos aprobados en la planta de cargos”.  

Se explica también por el señor Paternina. “La distribución de dichos cargos es la siguiente. Una en el nivel directivo, que funge simultáneamente como Vicerrector Académico y como rector encargado. Los cinco cargos restantes son dos profesionales especializados (la responsable del área administrativa y financiera, y otra adscrita al área de extensión, ambas ayudan en otras labores de la Institución)”.

Igualmente se han vinculado a dos profesionales universitarios (una en la parte jurídica y de contratación -la persona atiende ambos frentes de actividades-, y la otra que atiende lo atinente a la contabilidad). Finalmente, una última que cumple funciones de asistente de rectoría. A esto se suman cuatro personas a través de contratos de prestación de servicios profesionales, entre las cuales está una persona que fue contratada para elaborar los soportes documentales para dos programas académicos a presentarlos ante el Sistema de Educación Superior y poder solicitar registros calificados (Ingeniería mecatrónica y Ciencias de Datos).

De acuerdo al rector encargado, Hugo Paternina, la mala intención del escrito afirma que una entidad que no tiene estudiantes pretende que el Distrito de Santa Marta financie sus operaciones. Al respecto propio resulta precisarle al desatinado escribiente que no es que la Institución Universitaria de manera antojadiza y malqueriente pretenda de manera ilegal aspirar a tener dicha financiación, sino que es obligación de la Alcaldía Distrital corresponder con su financiación como quiera que así lo estipuló el acuerdo 012 del 2 de noviembre de 2022 aprobado por el Concejo Distrital, que fue quien le dio origen a la entonces Institución Universitaria Politécnico de Santa Marta, hoy Institución Universitaria de Santa Marta”.

En este acuerdo distrital, el Concejo samario aprobó que la entidad universitaria contaría con una línea base de $5.508 millones de pesos, cifra que sería ajustada según la inflación anualmente. Para que la mala comprensión del asunto no siga cundiendo, precisamos que el artículo 16 del Acuerdo Distrital 012/2022 en su parágrafo primero y segundo señalan lo siguiente:

“Parágrafo primero: Con relación al presupuesto para la creación de la Institución Universitaria Politécnico Distrital de Santa Marta, tal como se aprobó por parte del Ministerio de Educación Nacional mediante Resolución N°007475 del 30 de abril de 2021, la proyección de los recursos necesarios para la puesta en funcionamiento y sostenimiento financiero con transferencia del Distrito, equivale a la suma de CINCO MIL QUINIENTOS OCHO MILLONES CIENTO TREINTA Y CINCO MIL DOSCIENTOS CINCUENTA Y CINCO PESOS MCTE ($5.508.135.255) la cual, acorde con lo señalado en el artículo 86 de la Ley 30 de 1992, se ajustará con un incremento de pesos constantes.

“Parágrafo segundo: Para lo que resta de la vigencia fiscal 2022 existe una apropiación presupuestal por valor de DOS MIL DOSCIENTOS NOVENTA Y CINCO MILLONES CINCUENTA Y SEIS MIL TRESCIENTOS CINCUENTA Y SEIS PESOS M/L ($2.295.056.356)».

De acuerdo con lo anterior, hasta ahora la Institución Universitaria de Santa Marta la única transferencia que ha recibido del Distrito de Santa Marta consiste en 500 millones de pesos, recursos de los cuales se han invertido algo más de la mitad a la fecha, pues una entidad educativa para llegar a tener estudiantes antes ha tenido que darse unas autoridades académicas y definir una arquitectura organizativa, académica y administrativa.

En línea directa con lo antes expuesto, el rector (e) dice.  “Le informamos que la Universidad del Magdalena fue creada en 1958 y solo entró en operaciones en 1962. Y lo mismo ocurrió con la Universidad de Córdoba, Sucre, Atlántico, la UNAD, y la misma Universidad Nacional de Colombia. Y en otras latitudes, la Open University en el Reino Unido demoró 8 años planeando su apertura y puesta en funcionamiento. En síntesis, el que se logre crear la Institución no se traduce en la posibilidad cierta y manifiesta de ofrecer programas de educación superior de modo inmediato, pues se debe aprobar la evaluación de las condiciones de calidad para el otorgamiento de registros calificados por parte del Ministerio de Educación Nacional, realidad que implica una adecuación institucional, administrativa, legal, filosófica y de naturaleza académica, que es la fase en la cual nos encontramos de cara al cumplimiento de nuestras superiores metas como lo son el iniciar en el menor tiempo posible nuestra acción misional”.

Para Paternina, la nota malintencionada, o que por lo menos trasluce una enorme ignorancia de los asuntos universitarios, lo lleva a preguntarle lo siguiente: ¿cómo cree usted que una institución en una fase embrionaria como la nuestra se puede poner en funcionamiento si antes no realiza las vinculaciones de talento humano que hagan posible el cumplimiento de su misión, o sin obtener la autorización de programas que permitan garantizar que cuenta con el espacio físico necesario?

“Usted ha dicho con sorna que esto es una «Universidad en el Aire de Carlos Caicedo». Nadie con sano criterio puede negarle al exgobernador su decidido y comprometido papel con la creación de esta entidad, así como la defensa y promoción de la educación pública superior en el Magdalena, de ahí que la entrega de instalaciones educativas a la institución Universitaria de Santa Marta no se hace sin el cumplimiento de los requisitos legales necesarios para suscribir actos jurídicos con entidades públicas. En la actualidad la Universitaria de Santa Marta tramita la firma de un convenio con la Alcaldía Distrital que permita el uso de los espacios educativos reportados en el trámite de evaluación y aprobación del estudio de factibilidad ante el MEN. Estas instalaciones son: Juan Maiguel de Osuna, la Normal San Pedro Alejandrino y el INEM, tres entidades con la que contaría de modo transitorio nuestra institución para empezar actividades académicas hasta tanto pueda gozar de una sede propia. El funcionamiento se haría en contra-jornada para no afectar la marcha de dichas instituciones, sin perjuicio de los aportes que realicemos para garantizar la prestación de las actividades académicas bajo las condiciones de calidad y eficiencia que demanda la educación superior, lo que implica el mejoramiento de dichas instalaciones”.

Por todo esto, podemos decir que la universitaria de Santa Marta tiene vida institucional y legal propia, certificada por el Ministerio de Educación Nacional a través del Viceministerio de Educación Superior, así usted de modo impropio diga que es una «Universidad en el aire», maltratando no solo a una Institución Universitaria que apenas nace, sino que a la vez que zahiere metafóricamente una joya intangible de la cultura musical del Caribe colombiano escrita por el maestro Rafael Escalona, que hizo una construcción poética, una imaginaria arquitectura aérea, sostenida en el cielo, para la protección de su hija, Ada Luz Escalona Arzuaga, cuando tenía apenas unos meses de nacida, es decir, nada que ver con simbologías o interpretaciones espurias, denotativas o retorcidas como las que usted propone.

Hugo Paternina también habla del otro tema en polémica como es el enunciado de los pagos salariales. “En relación con los supuestos elevados sueldos de los que habla, tenemos que decirle también yerra, ya que los salarios aprobados por el Consejo Directivo están por debajo de lo que establece como límite el decreto reglamentario de la Función Pública; además de que estamos por debajo del máximo permitido por el decreto nacional, lo que implica que las asignaciones salariales en la Universitaria de Santa Marta se aprobaron sin que superara la asignación básica mensual para los cargos equivalentes en el distrito de Santa Marta. Si quiere saber de mejores sueldos de manera objetiva, pregunte cuánto gana un fiscal seccional, un juez municipal, de circuito, o un magistrado en nuestro territorio. Dicho esto, nadie critica que haya profesionales que sean bien pagados, sobre todo porque eso genera incentivos sistémicos y permite que los mejores profesionales orienten sus esfuerzos para vincularse a las instituciones que mejor pagan. Valorar la política salarial a la baja, como lo hace el periodista es más bien evidencia la pobreza de conceptos e incomprensión supina de las dinámicas del mercado laboral”.

De otro lado, si bien es cierto que el exgobernador y ex alcalde Carlos Caicedo fue el impulsor y mentor de este proyecto mientras se desempeñó como alcalde de la ciudad de Santa Marta, proyecto que impulsó también Rafael Martínez y la alcaldesa Virna Johnson, lo cierto es que no es parte del Consejo Directivo ni asesor de la institución como para que el periodista lo pretenda involucrar con la vida institucional de la entidad. Hacer un señalamiento de esta naturaleza deja en evidencia una vez más la forma ponzoñosa, atrabiliaria y artera de como este periodista sistemáticamente pretende atacarle y de paso enlodar la imagen de un proyecto naciente como es el de la Institución Universitaria de Santa Marta. Nuestras actuaciones están abiertas al público, y a la prensa, pero deben ser objetivos y veraces, y si no lo hacen, exigimos respeto y retractación porque la libertad de prensa no es patente de corso para mancillar la honra de las personas ni de las instituciones.

El comunicado termina así. “El pueblo samario y del Magdalena deben saber que los dineros públicos en nuestra institución se invierten de modo responsable y eficiente para cumplir con los fines y propósitos que se ha trazado nuestra entidad. Creemos en la educación pública y de calidad y este pequeño y austero grupo que constituye nuestro espacio educativo en formación dedica sus mejores días y noches a este noble propósito”.