*El rector Pablo Vera Salazar, en un nuevo acto del compromiso de inclusión y educación intercultural, inauguró la nueva construcción, estructura representativa de las comunidades ancestrales de la Sierra Nevada de Santa Marta que promete ser el punto de diálogo entre los pueblos indígenas y el mundo occidental.
El inclemente sol no fue óbice para que el rector de la Universidad del Magdalena le hablara a todos sus invitados del pasado, el presente y el futuro, en un lugar que a partir de la construcción de la Kankurwa pasa a ser sagrado, lleno de símbolos con la presencia invisible de Serankua el Dios que creó la tierra por orden de su padre Zé.

Las Kankurwas son los templos mayores de la palabra, del pensamiento y la reflexión de la cultura Arhuaca. Es allí donde se promulga y se ratifican las tres etapas esenciales del ser humano, el Gunseymuke (Bautismo), el Munseymuke (Desarrollo) y el Juangawu (Matrimonio). Desde este momento la Universidad del Magdalena ya cuenta con una.
“Estamos frente a un centro de aprendizaje o rincón sagrado, y le hemos pedido permiso a las autoridades de las comunidades arhuacas, wiwas, kankuamos, koguis, para hacerla realidad. Este será un espacio de diálogos y saberes en igualdad de condiciones para generar la verdadera interculturalidad. La obra es más que un lugar físico, aquí nos podremos conectar con la ley de origen, esa que está escrita en las notas del viento, el mar, la naturaleza. Este es un reconocimiento al territorio ancestral”, afirmó Pablo Vera.

La vida según la Ley de Origen Arhuaca, conecta al hombre con la madre naturaleza, con los elementos sagrados y con el deber cultural y comunitario, las kankurwas se convierten en un espacio de conciliación, donde se manifiesta, se reafirma y se decreta la palabra, en sus cuatro principios esenciales; primero, la palabra debe ser buena; segundo, la palabra debe ser verdadera; tercero, la palabra debe ser necesaria y cuarto, la palabra debe ser honrada y amada.
Presente en el acto muchos estudiantes llegaron para ver en tierra occidental una de sus construcciones de la Sierra Nevada, uno de ellos dijo a los presentes “Hoy nosotros tenemos esta Karkuwa aquí, por lo tanto debemos preservar nuestra cultura y nuestras raíces, en el mundo occidental cada generación va teniendo más conocimiento, nosotros no, cada vez es menos los que hablamos nuestra lengua por ejemplo, así que aquí debemos hacer muchos eventos, esto tiene que ser un lugar para preservar nuestras tradiciones, nuestra raza, es un compromiso”.

Al entrar a una Kankurua, se sabe que la palabra es la fuente del saber por ende se debe cuidar, es la esencia de la persona, y eso es lo que se manifestará dentro de la kankurua, de forma tanto física como espiritual, todo esto en la dualidad, es decir, entre el Cheyrua (hombre) y en la A´mía (mujer).
Su constructor fue el líder arhuaco Diosnain Villafañe, durante días a pleno sol, en medio de la lluvia, o con tiempo fresco, fue trabajando hasta darle forma a la estructura ubicada en el Bosque Seco ‘Leda Mendoza’, “bueno como están viendo aquí esta no es una casa, aquí se levantó una Kankurwa tradicional, sirviendo como un espacio único para el aprendizaje y el diálogo entre sistemas de conocimiento. Esta Karkurwa nos une, esa punta que está allá arriba que nos preguntaba el rector, significa la conexión con Serankua y este sitio es el encuentro de dos mundos aquí en el territorio”.
En la Kankurwa se toman decisiones políticas, en materia del orden comunitario y el relacionamiento con las demás comunidades, en materia de salud y educación, en general toda norma que rige la vida comunitaria Arhuaca.
El rector Pablo Vera Salazar, cree que este es otro paso en el marco de los 500 años de Santa Marta, de exaltar el papel de los pueblos indígenas en la historia de la región. “Ellos estaban aquí mucho antes de que llegaran los conquistadores. Son los verdaderos guardianes de este territorio, y es nuestro deber brindarles espacios donde puedan encontrarse, compartir su conocimiento y fortalecer su identidad”, afirmó
La iniciativa, en palabras del rector, es un “pedacito de la Sierra Nevada y del corazón del mundo” que permitirá que toda la comunidad estudiantil interactúe con las diferentes culturas indígenas, conocer sus costumbres, tradiciones y sabidurías.
Durante la inauguración, las autoridades indígenas y el rector Pablo Vera Salazar, realizaron la siembra de un árbol que representa el cimiento del pensamiento ancestral en la Universidad, hecho que fortalece el compromiso de ser una universidad con un modelo intercultural.

El Aula Intercultural está alineada con el Plan de Desarrollo ‘Unimagdalena Comprometida 2020-2030’, que prioriza la co-creación, investigación, visibilizarían, reflexión, preservación del patrimonio biocultural de la región y difusión de las prácticas, saberes y tradiciones de las comunidades.