*Los jóvenes cooedumistas anunciaron en un vibrante evento que el año de graduación será vivido lleno de emoción y talento académico.

Muchos aplausos, gritos de emoción, lágrimas y una nostalgia anticipada, hicieron parte del evento ‘A un paso del sueño’ que los estudiantes de grado Once de la Ciudadela Educativa COOEDUMAG realizaron en el coliseo Lenis Molina en presencian de todos los cursos del bachillerato, la rectora, cuerpo directivo, profesores y los emocionados padre de familia.

Muchos adjetivos se pueden utilizar para describir el momento, ¡Bonito! ¡Sublime! ¡Tierno! ¡Impresionante! ¡Amoroso! En fin, la jornada empezó con las palabras del coordinador de convivencia psicólogo Oscar Martínez, quien valoró el momento, “gracias a sus padres por confiarnos su educación, como no recordar cuando llegaron aquí niños de la mano de papá y mamá, su llanto al quedarse con él o la profesora, desde aquí identifico a algunos que están allá al frente, señor Moreu, Salas, Peralta.

El coordinador Martínez también aseguró que, si bien han querido entregar a la sociedad estudiantes para que tengan éxito universitario, es mucho más valioso entregar hombres y mujeres de bien. ‘Nos esforzamos para que se vayan con valores fuertes, chicos honestos, luchadores, respetuosos, éticos y con una gran moral.

Gracias a una coordinación previa, padres e hijos consignaron un espectacular vestuario que lleva el nombre de su identidad estampada “Larsen” …” Su significado es ‘La amistad reinará siempre en nosotros”, dijo una emocionada estudiante de Once A.

La pista del Coliseo poco a poco se transformó en un escenario de luces, música, creatividad y recuerdos. Los padres construyeron una maquina del tiempo y buscaron a la profesora de castellano Gladelis Ortiz, en plan de científica con unas gafas gigantes y bata, para que la manejara, de tal manera que alumnos de preescolar fueron su primer ensayo, en fila india entraron a la maquina y de ella comenzaron a brotar, muchachas y jóvenes llenos de energía, belleza y talento que interpretaron varios ritmos musicales, en cada convocatoria de su científica del futuro.

En cada acto de la ceremonia que mezcló alegría y sentimiento, aumentaba la emoción, lo que luego de toda la agenda provocó un sentido y cálido discurso de la rectora Ludys Rhenals

«Hoy ustedes no solo lanzan su año de graduación. Hoy nos recuerdan por qué educar vale la pena. Los vimos llegar siendo niños y hoy los vemos como jóvenes listos para volar. Lleven en alto el nombre de la Ciudadela Educativa COOEDUMAG y no olviden nunca que aquí siempre tendrán su casa». Les dijo mirándolos a los ojos.

La rectora a su vez hizo un reconocimiento especial, “nunca había visto tanto compromiso de unos padres, ha sido muy lindo y gratificante que todo esto visto hoy tenga detrás su apoyo y creación, gracias, muchas gracias por su determinación”.

Durante el evento, en una pantalla se mostraba fotografías de niños de los hoy adolescentes, para rememorar su infante ingreso a la CE, presentaron extraordinarias coreografías preparadas por ellos mismos y un emotivo mensaje colectivo.

El personero estudiantil, Alejandro David Pinedo, tomó la palabra en nombre de sus compañeros: «Este año significa todo. Significa las trasnochadas, los amigos que se volvieron hermanos, los profes que nunca se rindieron con nosotros. Hoy les decimos a nuestros papás: gracias por creer. Este título también será de ustedes».

Los padres de familia no ocultaron su orgullo. Jorge Moreu y Adolfo Demoya comentaron: «Verlos ahí, tan grandes, tan soñadores, nos llenan de orgullo, y mucha alegría esta institución no solo les da clases a nuestros hijos, también valores y calidad mental”.

Claudia Mejía por su parte aseguró: «Son un grupo resiliente. Pasaron por momentos difíciles, otros de retos y muchos de alegría y aquí están, más fuertes. Este evento no es solo una fiesta, es un compromiso. Se están diciendo a ellos mismos y a nosotros: vamos a llegar a la meta».

Luego llegaría un momento sublime, cuando ya con su pinta Larsen, los más de 100 alumnos de los tres cursos de Once, salieron e hicieron una presentación impecable, llena de ritmo y armonía, destreza física y pasión. El aplauso fue ruidoso.

Y cuando se creía que todo había llegado a su final, los padres de familia de manera presurosa tendieron una alfombra roja, hicieron una calle de honor y llamaron a sus hijos para que entraran triunfantes al coliseo a fin de recibir los merecidos aplausos, abrazos y besos. 

«Este es nuestro año. Y lo vamos a vivir con todo el corazón», gritaron al unísono los jóvenes cooedumistas.