*En la tarde del jueves 12 de diciembre del 2024 partió a otra dimensión quien en vida fue la princesa de la casa.
El 2 de agosto del año 2022 cuando la pandemia del coronavirus estaba por terminar dejando su estela de miles de muertos en el mundo, cuando Colombia no había sido la excepción y en el municipio de El Retén se habían vivido momentos dolorosos ante el fallecimiento de mucha gente querida, nos llegó una noticia de vida, un verdadero hecho lleno de ternura y amor por la vida.
Habían pasado dos días, el 30 de julio se celebró el quinceañero de Indira Van-Strahlen Charris, noticia de la cual me enteré gracias a Esmeralda su tía que envió unas fotografías de la bonita celebración al buzón de El Retén y La Noticia, para mi era un hecho no solo noticioso, sino con una carga profunda al corazón, al amor desmedido, a la lucha constante por entregarse al cuidado del prójimo, sin queja…Corazón Valiente.
Las fotos mostraban a sus abuelos Teófanes ‘Nito’ Van-Strahlen y Elvira Martínez a sus padres Placido y Lilibeth junto a sus hermanos y tíos, celebrando el quinceañero de la princesa, en una ceremonia llena de símbolos, pero sin duda el central el amor por la bella Indira Van-strahlen Martínez.
En ese momento al ver detenidamente su mirada con la cual hablaba, pedía, quitaba, subía o bajaba cosas detalles o momentos ¡era poderosísima! Escribí. “Su poder para dominar fantasmas, malvados y peligrosos piratas y animales de otros mundos en el inmenso reino de El Retén es su sonrisa, la princesa Indira como suelen llamarle a Indira Van-Strahlen Charris, es capaz de ahuyentar todos los males con su hermosa y viva mirada, que completa con la acogedora y dulce sonrisa, el mundo se paraliza y todos se rinden a sus pies”.
Luego en medio de una inspiración prestada por Dios que comprende que me duelo permanentemente porque una hija se me fue al cielo en el año 2015. También dije “Ella por cuyas venas corre sangre de los descendientes del famoso reino de los Países Bajos, el cual surgió en el siglo XIX y que hoy más que nunca luchan porque les llamen así, en vez de Holanda, acaba de cumplir 15 años, convirtiéndose en la más bella princesa de su reino El Retén. Indira es hija de Plácido Van-Strahlen Martínez, ‘Placidito’ y Lilibeth Charris Bolívar de cuya unión hay dos príncipes más Sergio y Fernando, aunque Indira tiene dos hermanas mayores Keyla y Daniela. Placido y Lilibeth han entregado su vida a su cuidado y de paso le dieron dos hermanos a la princesa.
El video, porque también hubo video, mostraba al abuelo y al padre concentrados para que la pequeña tuviera el zapato que la convertía en señorita y dejara atrás su papel de niña bella, así mismo un baile en brazos de papá tenía que redondear la gran reunión en torno al amor.
Como toda princesa que se respete, Indira tiene gustos especiales, le encantan las luces de colores, y el ruido que producen las bolsas plásticas al estrenarlas, vive enamorada de su papá, cuando él permanece a su lado ella lo mira y sonríe.
Así mismo es el amor de sus abuelos paternos y maternos Teófanes y Elvira por un lado Fernando Charris y Ana Bolívar por el otro, al momento del parto Indira y su madre estaban listas para el acontecimiento, pero algo falló y en el tiempo de la cesaría, unos segundos de demora le privaron del oxígeno necesario sufrió una hipoxia terminó afectando severamente su condición física, desde entonces sus padres velan porque cada segundo, minuto, hora, día, sea feliz observando que quienes le rodean la aman.
Ese dos de agosto, celebré la vida de Indira como mía y di gracias a Dios por bendecirla a ella y su familia. “El video que inspira esta historia, fue subido en Facebook por su tía amada Esmeralda Van-Strahlen, el cual lleva más de 11 mil reproducciones y lo han compartido más de 120 veces, no hay duda es una ternura lo que allí se registra, se observa llegar a su padre quien le cambia la tradicional zapatilla para simbolizar su transición de niña a mujercita, en este caso de princesa niña a joven princesa hermosa, vestida con un traje color rosado en su trono de princesa.
Pregunté por ella porque quería conocerla más allá del video, más allá de las fotos y entonces supe que Indira, no le gustaba que le tocaran la cabeza, que gozaba de un gran apetito, la hipoxia le prohibió hablar y caminar, pero todo eso lo superaba a partir de su sonrisa encantada, dominaba todos los escenarios, tenía carácter y cuando había multitud de gente se pone de mal humor, era apolítica, no peleaba por esas vainas.
En su quinceañero, bailó en brazos de papá, abuelos y tíos, ella era el centro de atención, ella era la princesa Indira a plenitud… Como a plenitud fue el comportamiento de sus padres y abuelos a fin de darle la mejor calidad de vida. La ciencia es poco lo que pudo hacer por Indira, de tal forma que el amor siempre fue el mejor de los medicamentos.
Su columna cada vez se dobla más y sus piernecitas se van adelgazando, ya no se puede sentar en sillas por la rigidez de sus piernas, pero ella es el pilar de esa unión. Placido y Lilibeth han sido unos padres totalmente entregados a ella y la paciencia de su mamá no tiene límites es una gran madre para esa bebé tan especial. Dijo con orgullo ese día de hace dos años su tía Esmeralda, quien a cuatro manos me ayudó a construir esa historia que hoy nos sirve para entender mucho mejor que la muerte de Indira, jamás podrá ser borrada de nuestra mente.
A la princesa Indira le encantaban los espaguetis y el puré de papas si de gastronomía se trataba, sus ojos brillaban cuando ve una ensalada en la mesa, con sus ojos descifró por 17 años todo y a la vez a todos ayudó para que la entendieran.
La lucha por proteger, cuidar, alimentar, hacer sonreír, feliz, abrazar, bailar y poner de mil colores la vida de la princesa Indira, estuvo presente hasta ayer jueves 12 de diciembre del año 2024. Ella entregó su agradecimiento hasta su último día con su sonrisa encantada, con su mirada dulce, suave, penetrante, infatigable.
Paz en la tumba de la Princesa Indira, larga vida a sus padres y abuelos, vivirá por la eternidad en los corazones de quien le amaron y en el cielo la recibió con cánticos celestiales y abrazo de amor eterno Marcela Alejandra Salas Tamayo, Amén.