*En el proceso de campaña la gente comienza a preguntar ¿Quién es Pablo Acuña Herrera? El joven Liberal tiene una seria opción de quedarse con una silla en la Cámara baja.
Pablito, como le dicen desde niño para diferenciarlo de su abuelo el patriarca Pablo Acuña y su tío Pablo, hoy es un joven empresario de 33 años, pero sin olvidar su niñez allá en El Banco su tierra y paseos a Menchiquejo el corregimiento que dio origen a la familia. Esa combinación perfecta entre pueblo y ciudad, es la que le ha facilitado su contacto directo con las comunidades tanto rural como urbana lo largo y ancho del departamento.
A la medida que se acerca el debate de marzo, su nombre cada vez suena más, aunque hasta hace poco no figuraba entre los nombres más visibles de la contienda electoral, pero el hecho que se comenzó a ver en redes sociales sus mensajes, su propuesta política, su cercanía con la gente y un discurso sincero, ha generado un impacto, que ya es parte del análisis de quienes hablan de política. ¡Ojo con el 103 de Partido Liberal a la Cámara de Representantes! Ha sido una de las expresiones escuchadas.
Pero lo bueno de Acuña Herrera, es que su crecimiento en la popularidad va más allá del ruido mediático. Quienes le conocen han visto y son testigos de su crecimiento personal, académico y social. Su campaña tiene bases y además tiene un buen equipo que le rodea. “Yo soy el ejemplo de mi padre, a él le debo mucho y en especial luchar por el honor y la responsabilidad como pieza fundamental, pedir a Dios todos los días por ser mejor persona”. Dice a menudo.
Decidió salir a recorrer el Magdalena, tener un contacto aún más directo con las comunidades y notar que su perfil conecta con suma facilidad a sectores rurales, productivos y urbanos del departamento. “Creo que llevo el gen natural del campesino, esa es esencia de la familia, por eso el campo me es a fin”. Asegura.

Pablo Acuña Herrera nació en El Banco, Magdalena, en el seno de una familia trabajadora marcada por valores como la solidaridad, el esfuerzo y el compromiso social. La violencia obligó a los Acuña desplazarse hacia Santa Marta, una experiencia que lo marcó para siempre, porque creció entre la lucha de los mayores porque regresar a su tierra y a lo suyo y la situación de no poder porque los violentos lo prohibían. “Mucho de esto definió mi carácter y mi visión de lo público: Entiendo desde hace rato la política como una herramienta para evitar que otros tengan que empezar de cero”. Dice Pablo Acuña.
Profesional en Administración Ganadera y Agrícola, con estudios complementarios en Gerencia Estratégica y Gestión Pública, Pablo Acuña ha desarrollado su vida laboral en el sector productivo y empresarial del departamento. Ha ocupado cargos de responsabilidad operativa y gerencial, liderando equipos de trabajo y procesos en empresas vinculadas a la construcción, la maquinaria y la actividad agropecuaria. Ese recorrido le ha permitido conocer de primera mano las dificultades del empleo, la productividad y la economía regional.
Lejos de los perfiles tradicionales de la política, su nombre empezó a sonar con fuerza tras una serie de visitas a veredas, corregimientos y barrios populares, donde ha sostenido encuentros con campesinos, obreros, emprendedores y madres cabeza de hogar. En esos espacios, su mensaje ha girado alrededor de una consigna que se ha vuelto recurrente en su campaña: más hechos y menos carreta.
¿Crees en Dios? Consulta a menudo, y lo hace para decir que Dios si existe, que él le salvó la vida tras una intervención médica y que al sobrevivir tiene varios propósitos de vida, “creo que Dios nos entrega herramientas para avanzar él reforzó mi decisión de dedicar toda energía al servicio público, estoy en eso y mucha fe”.
En el plano familiar, su rol como padre de tres hijos ha sido otro de los motores que lo impulsan a buscar representación política, con énfasis en oportunidades reales para las nuevas generaciones del Magdalena. Y agrega. “Estuve un año hospitalizado. En ese tiempo, mientras me aferraba a la vida, puse en manos de Dios cuál debía ser mi destino y comprendí con su ayuda que era el servicio a la comunidad, la entrega hacia los demás, ser la voz de los campesinos, de los empresarios que sacan adelante sus proyectos y buscan un porvenir para nuestro departamento, de las personas con discapacidad y de las víctimas de la violencia. Ese es mi objetivo y propósito en la vida y la mejor manera para hacerlo es a través de una representación en el Congreso de la República”.
Hoy, su nombre aparece con mayor frecuencia en los análisis electorales como una de las cartas fuertes de la lista del liberalismo en el departamento. En el tarjetón electoral, los votantes lo encontrarán bajo una referencia clara: Partido Liberal – 103.
Para muchos observadores, el caso de Pablo Acuña Herrera refleja un fenómeno de candidaturas que se abren paso no desde las élites tradicionales, sino desde el trabajo constante, el contacto con la gente y una narrativa que privilegia los resultados por encima de la retórica.
