*Una de las soluciones planteadas para acabar con la escasez de agua en Santa Marta estaría en peligro luego de un pronunciamiento del presidente Gustavo Petro en Consejo de Ministros. 

Luego del tierrero armado por el jefe de Estado que volvió a tener en su boca el nombre de Santa Marta, haciendo referencia a la Planta que a partir del agua del mar, podrá regalar agua dulce a los samarios, desde el gobierno de Carlos Pinedo Cuello, en vez de la confrontación se avanzó en la argumentación.

El encargado  de dar una respuesta a lo expuesto fue el  secretario de Infraestructura, Luis Felipe Gutiérrez, quien dijo que la ubicación en el corredor sur no fue un capricho local sino una decisión técnica concertada con el propio Gobierno Nacional y los actores involucrados. “No es una planta para un sector hotelero. Al frente tenemos más de 10.000 usuarios vulnerables en Gaira, La Paz, Cristo Rey, entre otros que hoy reciben agua una vez al mes”. Gutiérrez, que ha sido el secretario que más cerca a estado del alcalde Carlos Pinedo en todo este proceso y lo a acompañado a viajes a España y otros países en el afán de encontrar una solución estructural también dijo:  «Aquí vamos lograr producir 600 litros por segundo y eso va a permitir que se descargue la presión en la planta de El Roble, para redireccionar el agua hacia el norte  y así favorecer al 75 por ciento de los samarios».

Luis Felipe Gutiérrez, contó que el lote donde se aspira construir la nueva planta desalinizadora es un lote entregado por el propio Ministerio de Comercio a la empresa intervenida ESSMAR, luego de  varias  mesas de trabajo con el Ministerio de Vivienda, Superservicios y Ecopetrol, «ellos concertaron que era un sitio estratégico por tiempos de ejecución, costos de operatividad y beneficios integrales para la ciudad».

Para los nuevos lectores, hay que decir que en pleno consejo de ministros en Montería, el presidente Gustavo Petro cuestionó durante casi tres minutos la ubicación de la planta desalinizadora que la Nación y el Distrito estructuran desde hace 14 meses, dejando en duda su respaldo a la obra más importante para el acueducto samario. “Me iban a hacer poner la desalinizadora al lado de los hoteles Irotama y otros… ¿nuestra inversión pública es para el agua de los hoteles cuando hay gente necesitada en el norte de Santa Marta?”, reclamó el mandatario, en otra de sus quejas. Aseguró además,  que solo conoció el mapa “hace 10 o 15 días” y que no estaba dispuesto a destinar “medio billón de pesos para subsidiar cadenas hoteleras del mundo”. Llamó incluso irresponsables e insensibles a los funcionarios nacionales que acompañaron y aprobaron cada etapa del cronograma en el que ya ha avanzado el proyecto de la desalinizadora.

Desde Santa Marta, donde la opinión pública se ha dado cuenta que más de una vez, pareciera que el presidente Gustavo Petro estuviera muy mal informado, se espera que no se ague la fiesta y por el contrario la iniciativa siga adelante, en favor de miles de personas que aspiran tener agua que salga de sus grifos 

Desde el gobierno de Carlos Pinedo, que ha venido manejando altos niveles de prudencia frente al gobierno nacional y en especial al jefe de Estado, se dijo también. “Cualquier línea de playa quedará en zonas de estratos altos; eso no significa que el agua sea para ricos ni exclusivamente para los vecinos del proyecto”.

Como se sabe con motivo del cunpleaños 500 de Santa Marta, en la Quinta de San Pedro Alejandrino el presidente Gustavo Petro habló de un plan integral  para la solución al problema de falta de agua y este incluye una segunda planta en Taganga de 20 litros por segundo y la ampliación de la planta del  Curval, con lo cual se cerrarían 880 de los mil litros de déficit actual. “Estamos hablando de impactar a 250 mil personas de manera directa, con todas estas obras, es una verdadera solución al problema». Ha repetido en muchas ocasiones el alcalde Carlos Pinedo Cuello. 

Como el presidente dijo que esa planta debería estar por los lados del Parque Tayrona, es decir pasar del sur al norte, también hubo una respuesta desde la Alcaldía.  “Tener un proyecto hacia el norte complica la distribución y multiplica los costos”, esta explicación de  Gutiérrez, también se sustenta en que la ciudad hoy crece mucho más hacia el sur como también que el agua de los ríos del norte tiende a ser menor cada vez más  por cambio climático.

Como el proyecto tiene fecha del mes de junio para su adjudicación, se espera que el presidente Gustavo Petro, cambie su posición y no se convierta en radical, desde el gobierno distrital como hoja de inventario se asegura. “La desalinizadora es solo el comienzo de un gran plan de acueducto y alcantarillado. Sin ella, Santa Marta seguirá condenada a la crisis de desabastecimiento”.