*Con motivo de la ceremonia de entrega de la Gran Cruz de Bastidas, el político mandó un mensaje de transmitir todos los actores un mensaje sutil, pero coherente, exigente y sin duda elocuente para masticar la acumulación de 500 años de historia y emprender una ruta dentro de la modernidad.
Por momentos poeta el médico Pedro Gómez Añez se sintió afortunado de vivir frente al ímpetu inefable de un mar vecino y una montaña irrepetible que se alza y se mantiene observando el paso de este tiempo que a todos nos envejece.
“Esta es la historia del tiempo, es la historia de 500 años de una fundación abordada en su propio registro por varias tesis. Las del necesario pensamiento crítico y las que disciplinadamente obedecieron a los convencionalismos básicos reportados por la misma historia. La experiencia ha mostrado hasta la saciedad que los diagnósticos de cómo han pasado los años y cómo se ha surtido el compromiso de servir, ha cedido los permisos necesarios que la vida exige para ser mejor sociedad. Una sociedad viable”. Aseguró.
El tiempo ese actor dueño de todo, estuvo siempre presente en su discurso, y entonces cuestiono desde si, para el resto. “Somos una sociedad marcada por la inestabilidad, el individualismo, el consumismo y la falta de vínculos duraderos”. Gómez, aseguró que a pesar de la riqueza natural irrepetible y eterna de Santa Marta, siempre ha estado en una lucha para ganarle al fracaso generada
por una oferta de servicios públicos que merece básica adecuación y futura optimización: “desde su estilística colectiva este pueblo ha reclamado atenciones para que quienes ostentaron el poder para el servicio público, la conviertan en esa sociedad viable que añora este texto”. Sostuvo.

Pedro Gómez dijo que había que hacer una pregunta ¿Preferir la defensa ideológica, que además alimenta la vanidad y los egos consecuentes, seguirá subordinando el pensamiento y las decisiones, o más bien será posible la reingeniería total del pensamiento para girar hacia un marco de planes que promuevan la autenticidad del servicio público? Y su respuesta individual fue. “Prefiero la trascendencia humana, que en esta cultura nos permite la democracia”. El interrogante quedó planteado por todos y todas que le miraban en el auditorio.
El presidente del Concejo insistió: “Jóvenes y viejos, cada uno en su batalla cultural, libran ideas y valores que en este citado diálogo público entran en la consideración de quienes más allá del disenso confiamos y vemos en la construcción de la familia el vehículo que nos acerca a los cambios que en ella se gestan”.
Luego de tomar un respiro sostuvo. “Este diálogo público, a la vez reflexivo, hubiera podido elegir sin mayores esfuerzos varios parámetros evaluativos para examinar hoy y frente a ustedes, el presente que nos rige y que enmarca la vida que vivimos. Pero entendí sin ningún rasgo de vanidad, que por la salud integral y colectiva convocada frente a la historia que aquí reposa, resultaba mejor proponer ya una mirada y un abordaje prospectivo con la certeza de asegurarnos un curso posible en un futuro cercano”.

Para Pedro Gómez, han cambiado mucho las cosas y de los fantasmas citados por las abuelas y que eran herramientas para atemorizar a los infantes desobedientes, asegurando que la tierra se abriría; hoy hay una modernidad que nos devora, nos pone frente a un reto mayor, más complejo: el de entender que el cálculo ahora le pertenece al algoritmo y que entonces la inteligencia artificial nos orilla hacia una sociedad que tendrá que esmerarse para no calificar la ciencia del pensamiento como un capricho banal del hipotálamo.
Para el dirigente, hay que tener en cuenta de una vez por todas que lo hecho, hecho está y que no se puede llorar sobre la leche derramada, entonces dijo: “Luego de decidir que las deudas generacionales son un asunto de mera referencia, y que le pertenecen al pasado; un pasado que nos habla y que nos perdona, pero que no renuncia a su incidencia presente; vuelvo entonces a la propuesta de este capítulo inicial: una propuesta que trasciende allende los errores y que deriva en un sustento que nos invita a la sinergia y a un mundo contrafactual, posmoderno; donde la hipercomunicación, el texto comprimido, la instantaneidad, el exterminio de lo analógico, la verticalización que propone Instagram para sus productos audiovisuales, el texto enciclopédico en X, el documento fotográfico y el audiovisual y otras existencias de lo virtual; esas que nos permitieron pasar los arroyos de una pandemia de ocurrencia reciente, nos llevan a la reflexión salvífica y esperanzadora de que la realidad de hoy es posible verbigracia desde el servicio público, para el salvamento mismo de una sociedad necesitada de justicia social en el marco de la bandera más erguida del Estado Social de Derecho”.
Finalmente, el presidente del Concejo Pedro Gómez Añez, pidió que se le ayudara a promover el disenso, la conversación y la discusión luego de gozarse un día irrepetible, un 29 de julio día en que su ciudad Santa Marta cumplió 500 años.