*»Se les acabo la fiesta”. El Tigre no se guardó nada. En un mensaje que retumbó en todo el país este domingo 4 de octubre.
El presidente Abelardo De La Espriella le mandó un misil directo y sin anestesia al alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña. No hubo saludos protocolarios. No hubo diplomacia barata. Fue un golpe en la mesa desde Sucre. «Se lo digo a todos los servidores públicos y a Yahir Acuña en particular: se acabó la política de siempre. Conmigo las cosas son diferentes».
Así arrancó De La Espriella, mirándolo a los ojos, como él mismo contó en su cuenta de X. La razón es de frente: la plata del pueblo es sagrada. «No voy a permitir que nadie meta la mano en la plata del pueblo. Los recursos públicos son sagrados. Cada peso que pertenece a los colombianos será cuidado con rigor y llegará a donde tiene que llegar: a las obras, a las soluciones y al ciudadano».
Y le lanzó la pregunta que nadie se había atrevido a hacerle a Acuña:»¿Cómo pretende que, como presidente, le entregue recursos públicos sin controles y haga como si nada ocurriera? «De La Espriella fue claro: no está condenando ni reemplazando a los jueces, pero tampoco es bobo. «Mi deber es proteger los recursos de la Nación. No puedo ignorar sus antecedentes ni las investigaciones y actuaciones públicas que rodean su trayectoria».

¡No hay cheque en blanco!
El mensaje es para todos los alcaldes y gobernadores que creyeron que esto seguía siendo la misma piñata: «Sincelejo y Sucre tendrán inversión, pero no tendrán cheques en blanco. Colombia va a salir adelante, pero lo hará con transparencia, con autoridad y con un Gobierno Nacional dispuesto a cuidar hasta el último peso».
Y advirtió: quien pierda su confianza, se va. «Una cosa es la presunción de inocencia y otra, el derecho a permanecer en un cargo. Quien pierda mi confianza por sus actos corruptos o desleales se va. No hay contemplaciones».
El bloque de búsqueda contra corruto
Para que no quede en discurso, De La Espriella destapó su arma secreta: creó el Bloque de Búsqueda contra la Corrupción y nombró como zarina anticorrupción a la magistrada de hierro Cristina Lombana. ¿La misión? Perseguir a los corruptos con agentes encubiertos, inteligencia, analítica, vigilar contratos, anticipos, adiciones, patrimonios y movimientos financieros. «Durante demasiado tiempo, el Estado buscó la plata después del robo. En mi Gobierno no vamos a permitir que se la roben. Nosotros queremos llegar antes».
Y cerró con la frase que ya es tendencia nacional: «Los corruptos están acostumbrados a dejar en la miseria al pueblo y a disfrutar su botín en países desarrollados: se les acaba su Disney World. Se les acabó la fiesta».