*Recuperados tres predios clave del paramilitarismo en la Sierra Nevada de Santa Marta, usados para narcotráfico y control territorial. El predio ‘La Fe’ es entregado al pueblo Kogui, que llevaba más de 15 años sin acceso. La medida beneficia a muchos indígenas y avanza en la reparación histórica y la Reforma Rural Integral en el Magdalena.
En un hecho de alto impacto para la justicia transicional y la Reforma Rural Integral, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) lideró la recuperación material de tres predios rurales estratégicos que habían sido utilizados como soporte financiero del paramilitarismo en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Se trata de los predios “La Fe”, con una extensión de 91,525 hectáreas; “Quimbaya”, con 89,445 hectáreas; y “El Refugio”, con 59 hectáreas; estos dos últimos pasarán a manos de campesinos, consolidando una intervención integral sobre territorios clave para el control ilegal en la región.
Como parte de esta acción, el predio “La Fe”, ubicado en el Corregimiento de Guachaca, jurisdicción del Distrito de Santa Marta, fue entregado a la comunidad indígena Kogui, marcando un hito en la restitución de derechos territoriales y en la reparación histórica a los pueblos ancestrales del Caribe colombiano. Esta entrega representa el inicio de un proceso de transformación territorial que devuelve a las comunidades su vínculo con la tierra y su autonomía cultural.

“Este es un territorio profundamente importante para el desarrollo y el buen vivir de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada; este espacio no es solo tierra, es vida, es equilibrio y es el corazón de nuestra existencia como pueblo, protegemos la naturaleza, y resguardamos los sitios sagrados que habitan en estos territorios. Recibir nuevamente esta tierra significa recuperar nuestra misión ancestral: seguir siendo guardianes de la Sierra, preservar el equilibrio del mundo y garantizar que las futuras generaciones continúen caminando en armonía con la naturaleza”. — Anatacio Moscote Gil, Gobernador Kogui del Magdalena.
La intervención sobre estos tres predios evidencia el desmantelamiento progresivo de estructuras económicas ilegales vinculadas al Frente Resistencia Tayrona de las AUC. Estas tierras, que en su origen fueron baldíos adjudicados para el desarrollo agrario, terminaron siendo utilizadas para el control territorial, el narcotráfico y el lavado de activos bajo el dominio de estructuras paramilitares lideradas por el temible jefe narcoparamilitar, Hernán Giraldo Serna. Hoy, su recuperación representa un paso firme hacia la restitución del orden legal y la reparación de las víctimas del conflicto armado.
En este contexto, la entrega del predio ‘La Fe’ beneficia directamente a un número muy importante de integrantes del pueblo Kogui, quienes durante más de 15 años no habían recibido tierras por parte del Estado. Esta comunidad, que actualmente enfrenta condiciones de hacinamiento en zonas altas de la Sierra Nevada, inicia un proceso de reubicación en su territorio ancestral, fortaleciendo su autonomía y su papel como guardianes del equilibrio ambiental de la Sierra, reconocida como el “corazón del mundo”.
“Para la Agencia Nacional de Tierras es muy importante la entrega de este predio porque nos permite ayudar a resolver una situación crítica de hacinamiento en la Sierra Nevada de Santa Marta; estas comunidades han venido enfrentando la falta de alimentos y las limitaciones para cultivar sus propias tierras, lo que ha afectado su desarrollo. Esta entrega no solo dignifica sus condiciones de vida, sino que también fortalece su papel como guardianes del ‘corazón del mundo’, responsables de proteger la naturaleza, preservar la vida y garantizar el bienestar integral de sus comunidades”. — Yesith Ballen Reina, subdirector de Seguridad Jurídica de Tierras de la ANT.

La recuperación de estos predios no solo impacta en términos jurídicos y económicos, sino que también reivindica el valor cultural y espiritual del territorio para los pueblos indígenas. Con esta acción, el Gobierno Nacional salda una deuda histórica con la comunidad Kogui y reafirma su compromiso con la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta, garantizando la pervivencia de sus culturas ancestrales y la sostenibilidad de uno de los ecosistemas más estratégicos del país.