*La campaña proselitista está en un momento muy especial, los indecisos deciden, los amigos se convencen, la elección se acerca.
Mallath Martínez no ha bajado una línea, en su conducta política, ni su discurso, desde el primer día que dijo que quería ser gobernadora del Magdalena hasta el presente su coherencia con lo que dice y lo que hace sigue intacta.
La líder del movimiento significativo de ciudadanos Magdalena tiene Futuro, plantea que el territorio necesita reconciliación y diálogo, que de nada les ha servido a los magdalenenses la confrontación, dice que debe haber oportunidades para construir un departamento con oportunidades y cree firmemente en el hombre del campo, en la grandeza de la mujer y el poder de la juventud.
Por eso habla de colores para darle bríos a la vida, “gracias al partido MIRA, su respaldo es un testimonio del poder de la unidad, su color azul, es símbolo de grandeza los llevó en mi corazón”, le expresa a este partido cada vez más comprometido con su causa.
“Le agradezco con profundo cariño a esta gran familia política por creer en nuestro proyecto y sumarse a la causa de construir un Magdalena lleno de oportunidades y prosperidad. Juntos, transformaremos sueños en realidades”. Les manifiesta, un sonoro aplauso y el agitar de banderas azules se ven como respuesta.
La candidata recorre el Magdalena y entonces llega a Tenerife, las principales calles del casco urbano se tiñen de rojo, ese rojo que huele a triunfo, que desenfunda las armas de esperanza alrededor de un nombre, Mallath Martínez
“Gracias Tenerife, ha sido un día extraordinario rodeada de gente maravillosa y entregada. Juntos hicimos un recorrido multitudinario y el cariño y la energía que sentimos fue incomparable. Finalizamos con un emocionante tarimazo. Gracias al próximo alcalde, Alex Roncallo por la invitación”.
Mallath acepta todas las invitaciones que signifique entregar el discurso de ayer que es el de hoy, un Magdalena que brinde esperanza, oportunidades, progreso, ambiente de paz, un gobierno honesto, de obras realizables, de amor al Magdalena.