*Calles desoladas, comercio cerrado, patrullaje policial y mucho miedo hacen parte de la realidad de este sector
Las historias de enfrentamientos por el dominio del territorio, guerra por las drogas, venganza y la lucha para llegar a ser el más fuerte que se escuchaban en la radio y se veía en la televisión de sectores como las comunas de Medellín, el Distrito de Aguas Blanca en Cali, o Ciudad Bolívar en Bogotá, ya es una realidad en el sur de Santa Marta.
Mientras la dirigencia política se disputaba el poder económico en el centro de la ciudad, en barrios como María Eugenia, Pastrana, Primero de Mayo, Corea, una subcultura daba inicio y hoy es una realidad, el dinero a partir del microtráfico se instaló y este negocio tiene como código tres actores: (dominio-dinero-muerte). A partir de allí se construyen imperios y en estos momentos hay una crisis. Algo rompió la tranquilidad del negocio ilegal y hay que disparar.
El fenómeno tiene como actores principales a los jóvenes, la generación de la moto y la pistola, no hay a que aspirar, por eso mueren tan temprano, no hay viejos en el conflicto, el que vende, el que compra droga, cuando llega la guerra termina en un sardinel, a mitad de la calle bañado en sangre, la fuerza de su juventud los hace inmortales ¡Pero que va también se mueren!
El último en ser víctima le decían ‘El Pollo’ su nombre Kerwin José García, apenas 22 años fue baleado en la calle 41 con carrera 17, sus victimarios otros dos jóvenes en motocicleta, eso si bien armados disparan y chao.
Era lunes 22 de enero, de acuerdo a la norma “Día sin Moto”, pero todos sabemos que nada de eso funciona en Santa Marta, las autoridades dejaron que el monstruo creciera, es difícil hoy tumbar a ese gigante, quien gobierna lo máximo que puede hacer hoy es un Consejo de Seguridad, el anterior también lo hizo, este tipo de delincuencia que es muy organizada, drogas, dinero, muerte, drogas, dinero; tienen una gran capacidad de reacción, inteligencia delincuencial, amán las historias de Pablo Escobar. Son los chachos. Si no se da un paso adelante y en serio, cada día será peor.
En 72 horas han sido asesinadas 5 personas, los violentos no le temen a la Policía la enfrentan, la gente está asustada y desde varios sectores se pide a grito que salga el Ejército, ese poco de muchachos que viven en el Batallón Córdoba, serían una solución de fiebres en las sábanas.
Vayan a Medellín una semana y se enteran como se pudo rebatir una realidad de crimen por vida, de tristeza y oscuridad por alegría en sus comunas, como poder pasar del infierno a la gloria.
Está claro el gran problema de Santa Marta no es la falta de agua, es su gente, una sociedad corrupta por el negocio ilícito, llena de discursos falsos y simples, hay dos ciudades una trabajadora y pujante y una anclada en los estrechos de ciudad Gótica en donde quien manda es el poder del dinero y la muerte.
Es vox populi que entre dos organizaciones criminales está la disputa del territorio y el comercio de la droga Pachencas y Clan del Golfo, mientras ellos cuentan dinero y también a sus muertos, la sociedad está asustada y quiere que el Ejército que salió a la calle les cuide, que la Policía actúe que el gobierno responda.
Se asegura que tanto venta de drogas al menudeo, el gran negocio de este siglo, como la guerra a fin de intimidar, se irá regando por la toda la ciudad, entonces si vamos a necesitar no solo a Batman, sino a toda la Liga de la Justicia.