*El rector de la IES doctor Pablo Vera Salazar, inauguró e hizo entrega del ‘Aula Taller de Emprendimiento e Innovación Musical’, un nuevo espacio en la Universidad dotada con equipos de alta calidad para la formación artística y cultural de Santa Marta y la región Caribe.

Tengo más de 30 años en esta hermosa profesión, he escrito de vivos y muertos, de sus bondades y virtudes, he sido duro crítico de corruptos, bandidos y violentos, he puesto mi poco conocimiento en este oficio al servicio de los demás, en todo este tiempo he tenido un código de no referirme mucho a las capacidades individuales de mi familia a fin de que esa cobarde envidia, que esa condición humana de criticar al otro, por el hecho de ser yo quien los refiera se convierta en una antítesis de lo que en principio buscaba.

Pero a esta edad y con los consejos de mi amigo y psicólogo gratis de cabecera Guillermo Ceballos Ospino, que reafirma…” Nojoda que digan lo que digan, usted para adelante”, he querido homenajear, como dice Diomedes, no a un colega, sino a un sobrino lleno de talento y sabiduría a sus escasos años.

Jacobo o Jacoibo como le digo desde niño, tiene hoy 19 años, pero para su madre Kerlis Karen, una especie de hija hermana más que sobrina y su padre Arístides Pinedo, el gran Aristi, sigue siendo el niño de nuestros ojos. Pues bien, ella licenciada en lenguas modernas de la U, en donde hoy como profesora regresa sus conocimientos y él un experto hombre de la cadena turística, desde siempre vieron en Jacobo el talento para la música.

A los 3 años de edad ya mostraba gusto por los instrumentos musicales, a los 5 comenzó a tocar batería y guitarra y a esa edad su papá lo llevó a la Discoteca La Escollera donde se realizaba un evento del Hotel Irotama sitio de su trabajo y allí debutó en un escenario para la música. Pinedo que es otro músico natural lo acompañó en la guitarra.

Kerlis, quien cuando se mudó a la Rosalía y puso aquella vieja grabadora a sonar, no se escuchó ni a Poncho Zuleta ni el Binomio de Oro, sino a Charly García, MotorHead y por supuesto a los Beatles, llamó la atención de los vecinos y hasta una dijo ¡esos como que son brujos! Dios Santo.

Jacobo creció en un mundo lleno de amor y de ambiente musical, su papá y su mamá sin querer queriendo sabían que él estaba tentado a querer ser musico, o por lo menos que el sonido le atrajera con creces, Jacobo creció en ese ambiente y eso fue lo de él, hoy tiene   9 guitarras, un bajo, una batería, un cajón peruano y un piano, todos esos instrumentos no están de lujo, a todos los toca muy bien y algunos de manera perfecta, y con mamá y papá bilingüe él canta en español y en inglés. Es una especie de Fito Páez en sus inicios. Por eso siempre le pido Mariposa Tecnicolor.

“Enseña a tocar a los amigos del barrio y lograron formar una banda llamada ATOR, con esta banda tocaron el día del niño en esa oportunidad”, recuerda su padre Arístides.

A los 17 años se fue a la Argentina para explorar el conocimiento de la música e ingresó a la Universidad de La Plata, donde hizo un año de Música Popular, algunos problemas con un territorio por momentos hostil, provocaron su regreso. Hoy el hijo de que Kerlis ese que   vibra con el rock, y el heavy metal, que puede escuchar por horas Motorhead, Witchfinder general, los argentinos Charly García, o los Redondos, está de vuelta y llega a la Universidad del Magdalena para mostrar su talento en el CREO de la Universidad del Magdalena, dirigido por el profesor Wilson Velásquez y apoyado de manera extraordinario por el rector Pablo Vera Salazar.  

En su programa de Artes Musicales, el CREO recibe a un verdadero talento y nos sentimos orgullosos que nuestro niño genio musical, llegue allí a culminar sus estudios y crecer musicalmente. En las últimas horas el rector inauguró y entregó el ‘Aula Taller de Emprendimiento e Innovación Musical’, dotada con equipos de alta calidad para la formación artística y cultural de Santa Marta y la región Caribe.

“Esta es la simiente de la primera productora de una universidad pública, que produzca contenidos de altísima calidad, para contarle al mundo cómo suena el Caribe (…) Este es un espacio para crear, para atreverse a hacer cosas diferentes”, le dijo al auditorio el Rector Pablo Vera Salazar, allí al frente estaba escuchándolo nuestro Jacobo.

Dicha Aula tuvo una inversión de $239.090.548, novedoso espacio ubicado en el Edificio Mar Caribe, que dispone de un área de producción musical y otra que funciona tanto como sala de grabación, como estudio para streaming. Está equipada con micrófonos especializados, audífonos, una consola digital para mezcla en vivo e instrumentos musicales. Diseñado para ser un entorno de práctica y desarrollo artístico y profesional de nuestros estudiantes del Programa de Tecnología en Artes Musicales – adscrito al CREO UNIMAGDALENA y del Programa de Cine y Audiovisuales.

Nuestro pupilo tendrá profesores de la talla de Gustavo García Acevedo, que a su vez es el director del Programa de Tecnología en Artes Musicales, “este será un nuevo espacio que permitirá garantizar una formación de calidad, posicionando a nuestra Alma Mater como pionera entre las universidades públicas en programas innovadores, con componentes tecnológicos y de vanguardia”. Dijo entusiasmado.

Cuando le hable al profesor Wilson Velásquez, que además es mi amigo personal, dio el punto de partida, “Edgar que venga Jacobo a engrandecer como alumno este programa, somos amantes de que el talento samario y del Magdalena, crezca y madure en UNIMAGDALENA.

De tal manera que Jacobo Pinedo Salas, mi amado Jacobio, con estas sencillas, pero sentidas letras, te digo, llega con tu sonido bestial y corona tus sueños, regresa a tu país y tu ciudad, cumple tus sueños cerca de la música y entrégale a la U toda su casta  ¡Suénala artista!  

Jacobo actuando con su guitarra tras invitación de un bar de música rock en Santa Marta