*Su manera de gobernar, sus decisiones tomadas sin titubear y su ímpetu por un Magdalena más unido, dan cuenta del nacimiento de una dirigente con futuro.
Analizando los acontecimientos ocurridos en el corto tiempo de gobierno de Margarita Guerra, me encontré en su manera de actuar con muchas similitudes con su tocaya Margarita Thatcher, aunque su nombre haya resonado en el siglo XX como Margaret Thatcher.
No fue difícil ver los parecidos, porque en el siglo XX donde la Primera Ministra del Reino Unido fue actor principal de la política mundial, no había redes sociales entonces la prensa bien escrita y la buena radio, nos contaba de sus actuaciones, de tal manera que hoy recordarla para acercarla a nuestra Margarita es relativamente cómodo.
Margaret dijo en algún momento en su furibundo rechazo al comunismo. «No soy una política de consenso. Soy una política de fuertes convicciones». 1979, pues bien, Margarita Guerra ha dicho, “no tolero la corrupción, no comparto ningún escenario para un acto indelicado”, esa fuerte convicción la ha llevado a tomar decisiones que otro callaría y dejaría pasar, pero la hija de Fundación no le tiembla el pulso.
Siempre que ha habido polémica, la gobernadora del Magdalena, ha salido al frente, siempre con una sonrisa para el público y una fuerte decisión cuando corresponde. El hecho que rompiera la forma de un sistema político y de gobierno de más de una década le da un valor agregado y le regaló el don del respeto. Ella es la elegida popularmente puede compartir opiniones, pero nunca dejarse imponer decisiones.
«Me encanta el argumento. Amo el debate. No espero que nadie sencillamente se quede sentado y esté de acuerdo conmigo; ese no es el trabajo de ellos». 1980. Decía Thatcher, Margarita la nuestra, desde que estaba en la Asamblea, dio el debate, argumentaba, denunciaba y sigue hoy en esa línea.
«No me importa cuánto hablen mis ministros, siempre y cuando hagan lo que les digo». Dijo en 1980 con motivo de un tremendo embrollo con los sindicatos la Thatcher, bueno, aquí, la gobernadora Margarita impuso que si los secretarios hablan de más hacen algo indebido, denotan corrupción, se van y se han ido.
En el histórico discurso del 10 de octubre de 1980 en la conferencia del partido Conservador, la primera Ministra de Inglaterra, expresó. «Para aquellos que esperan con gran expectativa ese eslogan favorito de los medios de comunicación, ese cambio de sentido, sólo tengo una cosa que decir. Tú cambias de dirección si quieres. La señora no está para dar la vuelta».
Los aplausos fueron a rabiar, y creo que algo parecido a pasado con Margarita Guerra, ella decidió bailar con el alcalde Carlos Pinedo, y cuando, todos aquellos que en su gobierno creyeron que, por ser dulce, tomarse una foto haciendo la señal del corazón, siempre afable, siempre tierna, no tenía el carácter de tomar decisiones profundas se equivocaron y fue así como fue sacando una por una las que se consideraban vacas sagradas incrustadas en el Palacio Tayrona.
Durante la huelga de mineros 1984-85, Margaret lanzó está perla. “Siempre tenemos que estar pendiente del enemigo que está dentro, que es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad». Y aunque Margarita Guerra ha salido de varios enemigos de su forma de gobernar, deberá seguir trabajando, siempre tendrá que estar pendiente del enemigo. ¡Cuatro ojos!
Margarita Guerra ha contado siempre de su lucha como madre cabeza de hogar y la responsabilidad de cuidar a otros ante la partida de este mundo de seres queridos, en eso también se parece a Margaret Thatcher que lo dejó claro en 1979 año en que se convirtió en primera ministra. «Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa estará más cerca de entender los problemas de llevar un país».
«Tiene los ojos de Calígula, pero la boca de Marilyn Monroe», dijo de la Thatcher el presidente francés Francois Mitterrand. Sin duda que, de Margarita Guerra, hoy en voz alta y voz baja, se dice que inspira ternura, que tiene don de gente, pero también saben que tiene temple, decisión, jerarquía y valor.
Margarita, quiere enfrentar con decisión como su tocaya a los violentos, a los delincuentes de todo tipo, en su gobierno se funciona como ella lo guía, sabe escuchar, pero toma la última decisión y muy rápidamente demostró que la gobernadora del Magdalena es ella y que no tiene dueño.
Margaret Thatcher fue la primera mujer en ocupar el cargo de Primer Ministro. Gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990 durante tres mandatos seguidos. La «Dama de Hierro»: Recibió este apodo por su carácter firme, su dureza contra los sindicatos y su férrea oposición al comunismo de la Unión Soviética. Margaret Hilda Roberts fue su nombre de soltera, luego asumió el de su esposo Denis Thatcher con quien tuvo mellizos Carol y Mark, nació el 13 de octubre de 1925 en Londres y murió el 8 de abril de 2013.
Margarita Guerra Zúñiga, fue diputada, hoy la gobernadora del Magdalena, el próximo año hay elecciones territoriales y allí se define su futuro, ella quiere ser protagonista y convertirse en la nueva figura de la política del Magdalena en materia electoral. La nueva Dama de Hierro.