*Gobierno tras visita la declaró en condiciones deplorables, administración saliente emite comunicado diciendo que se dicen en mentiras
La historia de la Megabibliotreca como su nombre es de megadiscusión, megaproblemas, desde el inicio de su construcción hasta nuestros días es dulce e hiel, amor y amargura, una obra pública que no alcanza a ser feliz.
Dos comunicaciones, una del gobierno Carlos Pinedo Cuello y otra de la saliente administración Virna Johnson nos hace prever que la discusión tiene aún mucho de largo y de ancho ¡Atézate grapa vieja que lo que viene es guayacán!
Darío Linero, es el nuevo secretario de cultura del Distrito, reemplazó a Yunia Palacio, él abogado, pero también un hombre del mundo cultural, poeta y teatrero, sabemos que defenderá siempre el escenario cultural, Yunia una mujer representante de la raza negra, abogada con fama de ser una funcionaria activa y eficiente.
“Después de siete años de espera para la entrega de la Megabiblioteca, que costó al Distrito 37 mil millones de pesos, las condiciones en las que ha sido entregada por la administración saliente son deplorables”. Dijo al paso por la edificación el actual secretario de Cultura, Darío Linero Mejía.
En su compañía el gerente de infraestructura Luis Felipe Gutiérrez, dijo encontrar que la Megabiblioteca carece de servicio de agua y red de alcantarillado, por el contrario, la fosa séptica empleada para tal fin afecta el bienestar de los estudiantes de la I.E.D San Pedro Alejandrino, ubicada a pocos pasos del sitio.
“La red contra incendios, los aires acondicionados, los paneles solares y el sistema de cámaras de vigilancia no se encuentran en funcionamiento, tampoco existe un circuito de manejo de desechos digno para este importante escenario. El auditorio, uno de los espacios más usados para los eventos culturales de colegios y escuelas de teatro y danza de la ciudad, posee problemas con el desagüe reflejados en una evidente humedad y filtraciones en las paredes, lo que demuestra un inadecuado o nulo mantenimiento de este inmueble”. Se asegura en otro párrafo del comunicado enviado.
Darío Linero Mejía, también contó: “De las colecciones, los archivos y equipos de consulta de los distintos formatos (audiolibros, filmografía, e-books, banco de imágenes), solo se encontraron las cajas de las 24 tablets que habrían sido entregadas; y de los 72 computadores sólo aparecen 12, de los cuales solo funcionan siete. Además de carecer de una considerable colección de fondo antiguo, obras del pensamiento, literatura, revistas y monografías dignas de una biblioteca municipal, los libros no están categorizados, ni archivados correctamente”.
Agregó el secretario de Cultura que el techo de la Megabiblioteca, así como una de sus paredes, está en riesgo de caerse en cualquier momento. “Ustedes se han dado cuenta del estado en que se encuentra la biblioteca. No se puede operar, no puede estar abierta al público. A más tardar mañana el doctor Luis Felipe puede tomar la decisión de cerrarla. (…). Además de los riesgos, no hay nada que ofrecer en esta Megabiblioteca. No cuenta con la implementación de la Inteligencia Artificial. Santa Marta esperó siete años a que funcionara una Megabiblioteca que costó 37 mil millones de pesos, hoy los samarios se dieron cuenta qué hay detrás esta fachada”, afirmó.
La reacción del anterior gobierno no se hizo esperar, en defensa de Virna Jonhson se dice: “La afirmación de que la Megabiblioteca funciona solo al 25% genera escepticismo y abre la puerta a un análisis más profundo. Linero dice esta baja eficiencia argumentando que, al inicio de enero, ya se habían contratado los servicios necesarios. Este señalamiento plantea la pregunta crucial: ¿Por qué, a mediados de enero, aún no se han implementado adecuadamente estos servicios? ¿Es una muestra de incapacidad? La administración actual debe asumir esta responsabilidad… ¿O esperaba que se la dejará contratada la administración de Virna Johnson?
Luego de los interrogantes finalizan diciendo. “Estas reflexiones, lejos de poner en evidencia las declaraciones del Secretario de Cultura y la poca rigurosidad de algunos medios de comunicación, invitan a un análisis más profundo y objetivo de la situación de la Megabiblioteca distrital. La transparencia, la verificación de hechos y el compromiso con la cultura son elementos cruciales para desentrañar la verdad detrás de las declaraciones, garantizando así el bienestar de un proyecto cultural tan relevante para la comunidad”.