*La misiva perdida escrita a de puño y letra del capo Pablo Escobar regresó a manos de su destinatario original. El documento, que se creía perdido, apareció de casualidad dentro de un libro de segunda en la librería La Anticuaria.
Una década después de estar perdida, la carta regresó a manos de su destinatario original, el periodista antioqueño Diego Alonso Sánchez. Este viernes en la Notaría 19 de Medellín, se protocolizó el acto de entrega de la curiosa misiva, encontrada en la librería La Anticuaria, la más antigua de esa ciudad.
“Siempre pensé en guardarla como un recuerdo de mi función como periodista, porque fui testigo de lo que ocurrió en Medellín en esa época aciaga. Pero un amigo que tiene relación con museos señaló que está interesado en exponerla”, relató.
La aparición de una carta perdida de Pablo Escobar Gaviria, en la librería más antigua de Medellín, pasó de ser una curiosidad histórica a revivir ese extraño fervor que despertaba en algunos el peor narcotraficante del país. Sucedió en la Librería La Anticuaria, la cual lleva 70 años siendo precursora y líder en la venta de libros de segunda, y cuya sede está actualmente en cercanías al parque de Belén.
Su directora, es Mónica Pérez Mejía, y le contó a la prensa antioqueña que una tarde de mediados de julio de 2017 llegó al establecimiento un cliente buscando un libro de Física. Cuando ella lo tomó del estante, sintió que un objeto cayó al piso. “Recuerdo muy bien el instante, porque mi papá estaba vivo en ese momento. Él la recogió, la miró y me dijo: ‘Es una carta de Pablo Escobar’”.
El documento estaba guardado en un sobre, con los datos del destinatario marcados con máquina de escribir: “Señor Diego Alonso Sánchez. Noticiero Nacional. Bogotá D.E. (Distrito Especial)”. Don Daniel Pérez, la guardó en su escritorio. “Pensamos que era una curiosidad más de las que uno se encuentra aquí en la librería. La conservamos en ese momento por su valor histórico, aunque nunca pensamos en comercializarla ni nada de eso”, recordó la bibliotecóloga.
Este tipo de hallazgos, indicó Mónica, son relativamente frecuentes en su local, que alberga cerca de 10.000 libros, el 98% de segunda mano. Dentro de sus páginas ha encontrado fotos antiguas, recordatorios de primeras comuniones, flores, hojas de marihuana y dedicatorias de amor.
Al poco tiempo su padre Daniel entró en una penosa convalecencia, causada por el cáncer, y falleció al año siguiente. A pocos meses de su partida, la hija hizo inventario y le pidió que le entregara los documentos de la biblioteca, incluyendo aquellos artículos curiosos para conservar. Allí estaban, entre otras cosas, una edición de El Quijote en alemán, que data de 1864; un cuaderno de cuentas de tienda, de 1904; y la carta de Escobar, la cual metió en una carpeta.
La misiva permaneció nueve años en el olvido, hasta el 16 de marzo de 2016, cuando la influenciadora Susana Ortiz (“Susi Aventuras”) visitó la librería con el fin de hacer un video para sus redes sociales, el cual fue publicado el pasado 1 de abril. “Cuando estábamos conversando, ella me preguntó por anécdotas curiosas de la librería, y me acordé que tenía esa carta”, narró Mónica.
La grabación, de menos de 2 minutos, mostró durante 5 segundos el sobre cerrado, con la idea de no hacer una apología a la memoria del capo. Sin embargo, eso fue suficiente para despertar el interés de extrañas personas. Ese mismo día, el pasado Miércoles Santo, llegaron a la librería tres jóvenes en dos motocicletas. Llevaban gorras, camisetas anchas y apariencia de “pocos amigos”.
“Dijeron que eran familiares de Pablo Escobar y que esa carta les pertenecía. Tenían una actitud rara, se tocaban la cintura, como si tuvieran armas, aunque nunca les vi nada. Sentí miedo”, comentó Mónica.
Ella le había sacado unas fotocopias al documento en el pasado, pensando en su preservación, y les entregó una copia a los supuestos dolientes. Al día siguiente, Jueves Santo, al teléfono fijo del establecimiento entraron tres llamadas de diferentes personas, insistiendo en que les entregaran el papel.
El documento, consta de una página de block, manuscrita por ambas caras con lapicero de tinta azul y fechada el 27 de junio de 1991, en Envigado. Se dijo.
Su contenido incluye ocho párrafos, en los que Escobar respondió a un cuestionario que le había enviado el periodista Diego Sánchez a la cárcel La Catedral, en la cual estaba recluido en aquel entonces. Le contestó que se encontraba bien y que “casi toda esta semana la dediqué a rendir indagatoria a los jueces”.
“Respecto a su pregunta sobre Venezuela, le digo que esos escándalos significan que no solamente en Colombia existe el narcotráfico”, redactó el recluso. Escobar también se refirió en los párrafos siguientes al incidente de Barry Seal (1939-1986), el famoso piloto estadounidense que en los años 80 trabajó para el cartel de Medellín, y que luego se convirtió en un infiltrado que recopiló información para la DEA, la CIA y otras agencias de seguridad de EE. UU.
“Aspiro a que la justicia de Colombia sea independiente y sin presiones de los Estados Unidos, ya que Colombia no presionó a ese país en el caso de Barry Seal, quien fue el más grande narcotraficante de Norteamérica, y que después de haber introducido más de 50 toneladas de cocaína, fue dejado en libertad y no estuvo en prisión ni siquiera un solo día y se le sancionó únicamente obligándolo a dormir en un cuartel del Ejército de los Estados Unidos”, se quejó el capo.
Prosiguió afirmando que “el señor Barry Seal se jactaba por la televisión de sus acciones de narcotráfico, pero fue perdonado por los norteamericanos a cambio de sus declaraciones en contra de los líderes del gobierno sandinista”.
Seal fue asesinado por tres sicarios colombianos enviados por el cartel a EE. UU. Lo acribillaron a tiros dentro de un automóvil en su ciudad natal, Baton Rouge, el 19 de febrero de 1986; a los tres los capturaron antes de abandonar esa nación y fueron condenados a cadena perpetua.
Escobar finalizó el escrito con un “cordial saludo”, su firma y la estampa de una huella digital.
El Domingo de Resurrección, Mónica fue contactada por el destinatario original de la misiva, el periodista Sánchez, quien certificó la autenticidad del escrito. Le manifestó que lo había perdido y quería recuperarlo. Ambos acordaron la entrega del documento en un acto formal que se realizó la mañana de este viernes en notaría como muestra una foto publicada por el periódico El Colombiano.
“De verdad que nunca pensamos en hacer nada extraño con esa carta. Aquí hay textos de Dickens, Goethe, Cervantes y otros que tienen mucho valor literario, mientras que ese lo escribió una persona de mala reputación. Pero bueno, creímos que era una curiosidad que valía la pena no botar”, concluyó.

Escobar se fugó de La Catedral el 22 de julio de 1992, 13 meses después de haber escrito dicha carta. Murió a balazos en el techo de una casa del barrio los Alcázares, en el occidente de Medellín, el 2 de diciembre de 1993, en un operativo del Bloque de Búsqueda.