*El miércoles de ceniza se llevó a cabo la santa eucaristía en el coliseo Lenis Molina donde los estudiantes, profesores y directivos vivieron un gran momento de consagración al Señor.

El llamado del párroco Miguel Ángel Arévalo, fue de reflexión y al arrepentimiento, la misa especial con la presencia de más de mil integrantes de la Ciudadela Educativa COOEDUMAG, se dio inicio a la Cuaresma, otro de los significativos tiempos en la institución de educación primaria y bachillerato.

El sacerdote, en su homilía, destacó la importancia de la reflexión y el arrepentimiento en la vida cristiana, especialmente durante la Cuaresma. Para la rectora Ludys Rhenals el encuentro fue muy significativo, “mire usted que en medio de la temperatura que este día está haciendo nuestros alumnos de manera juiciosa participan de la jornada, su disciplina nos señala que vamos por buen camino y entienden que el arrepentimiento también hace parte de nuestros actos, vivamos una cuaresma en paz para llegar al domingo de ramos y así vivir una Semana Santa en paz”. Aseguró.

Y es cierto, el tiempo de sequía, comienza a aumentar la temperatura ambiente y la sensación térmica es superior, sin embargo, los estudiantes de la C E COOEDUMAG, vivieron su santa misa con devoción y alegría al saber de la presencia del Espíritu santo en el coliseo. ¡Donde hayan más de tres en mi nombre, ahí estaré yo dijo Jesús! Recordó el padre Miguel Ángel Arévalo.

«La Cuaresma es un tiempo de reflexión y arrepentimiento. Es un momento para que nos detengamos a pensar en nuestras acciones y en cómo podemos mejorar nuestra relación con Dios y con los demás». También les dijo a los presentes en el coliseo Lenis Molina.

El sacerdote Miguel Ángel también llamó a la comunidad educativa a vivir una época de reflexión y arrepentimiento, hasta llegar a la Semana Santa. «Es un momento para que nos preparemos para la celebración de la Pascua», dijo. «Es un momento para que nos detengamos a pensar en la importancia de la fe y de la vida cristiana».

La misa concluyó con la imposición de la ceniza, un símbolo de la mortalidad y de la necesidad de arrepentimiento. Los estudiantes y profesores se acercaron al altar para recibir la ceniza, en un momento de profunda reflexión y espiritualidad.

Al final de la misa, el sacerdote envió un mensaje de paz y armonía a todos los estudiantes. «Que la paz y la armonía sean nuestra guía durante esta época de Cuaresma. Que nos detengamos a pensar en la importancia de la fe y de la vida cristiana, y que nos preparemos para la celebración de la Pascua».

Luego en orden cada uno de los estudiantes por grados salió el coliseo Lenis Molina para dirigirse a sus cursos de clases, dejando atrás el ambiente de Carnaval y adentrándose a la Cuaresma.