*Después de estar bastante dormido el tema de una ‘Paz Total’ teniendo como actor a Santa Marta y su Sierra Nevada, el tema volvió a la mesa.
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), el pasado lunes 22 de enero llevaron a cabo una reunión en algún lugar del macizo montañoso, allí llegó mucha gente convocada de corregimientos, veredas y caseríos del área rural de Santa Marta, el fin descongelar los diálogos con el gobierno de Gustavo Petro Urrego, pero se quedaron esperando a su invitado principal: el alto comisionado para la Paz, Otty Patiño.
La historia nos recuerda precisamente que ayer 3 de febrero se cumplieron 18 años de la entrega de armas y desmovilización de la primera matriz de este grupo violento en manos de Hernán Giraldo Serna, cuando en una mañana que se recuerda con una alta temperatura luego de un largo y tortuoso viaje se llegó a Quebrada del Sol, el lugar citado para poner fin a las ACSN en armas.
Más de mil hombres hicieron fila y ese día al alto comisionado de Paz del gobierno de Álvaro Uribe Vélez el bloque entregó 597 armas (512 largas, 59 cortas, 26 de apoyo), 73.420 unidades de munición de diferente calibre, 350 granadas, 35 radios portátiles, 9 radios de base y 7 vehículos.
Pero esa historia terminó mal dos años después, en el mes de julio del 2008, tras estar preso en Barranquilla Hernán Giraldo fue extraditado a los Estados Unidos junto a 12 reclusos más. Alías el patrón, taladro, el viejo o el tigre estaba acusado por el Distrito de Columbia en los Estados Unidos por narcotráfico y allá fue a pagar cárcel.
Volvamos al presente, para los investigadores, serios analistas y opinadores el proyecto de ‘Paz Total’ del presidente Gustavo Petro cada vez está más cerca de convertirse en uno de ‘Paz Parcial’. De la ambiciosa apuesta de abrir ocho tableros de negociación, apenas dos han despegado con fuerza: el que se adelanta con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el de la disidencia de las antiguas FARC conocida como Estado Mayor Central (EMC), los únicos grupos con los que hay mesas de diálogo instaladas y andando, cese al fuego y el compromiso de la suspensión de secuestro con fines extorsivos.
Por eso desde la Sierra Nevada los actores violentos, veían con mucho interés la reunión del pasado lunes, pero que va, no llegó Oti Patiño el Alto Comisionado de Paz del Gobierno y tampoco lo hizo nadie del gobierno local en manos de Carlos Pinedo Cuello.
Allí, hace solo días, se posesionó como Consejera de Paz del Distrito Jennifer Del Toro, una joven activista de derechos humanos a quien este tema le cae como anillo al dedo, y siempre ha sido una gran alentadora de un diálogo en sus redes sociales. “Desde hace 17 meses el Gobierno Nacional inició un ciclo de diálogos sociojurídicos con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada amparados en la Ley 2272 de 2022, o más conocida como Ley de ‘Paz Total’. Desde el inicio del proceso se han desarrollado al menos 4 reuniones entre la organización al margen de la Ley, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Sin embargo, con el cambio del Alto Comisionado, el proceso quedó pausado según denuncian las comunidades de la Sierra Nevada”. Dice a EDS Noticias, la vocera del gobierno de Santa Marta, para el tema.
Del Toro contó que el pasado 22 de enero, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada convocaron a través de un oficio a diferentes instituciones y personalidades a la instalación de una mesa de diálogos. “Luego de recibir la comunicación, la Consejería de Paz del Distrito de Santa Marta estableció contacto con la oficina del Alto Comisionado para conocer el protocolo de participación y las orientaciones de acompañamiento a este proceso”. Agregó la funcionaria.
Se supo que la respuesta siempre fue que, aunque el Comisionado valoraba la voluntad de paz en la Sierra Nevada, sus compromisos le impedían venir a Santa Marta en la fecha programada. Finalmente, el evento se desarrolló sólo con la presencia de la Misión de Acompañamiento al Proceso de Paz de la OEA, Monseñor José Mario Bacci, y organizaciones de derechos humanos.
¿Pero por qué no fue el Distrito, un actor fundamental?
La Consejera de Paz, responde. “La razón por la que el Distrito no estuvo presente en ese evento es porque participar de encuentros o diálogos con grupos armados ilegales, sin autorización del Gobierno Nacional, es un delito, según ha advertido la Corte Suprema de Justicia”.
Ante una pregunta y la respuesta nació otra pregunta que aún no tiene respuesta. ¿Dejó de ser prioritario para el Gobierno Nacional buscar una salida negociada al conflicto con estructuras herederas del paramilitarismo, como las AGC y las ACSN? Colombia+20 le hizo esa pregunta formalmente al comisionado Otty Patiño, pero tras una espera de varias semanas por respuestas sobre este y otros temas hasta la fecha, el funcionario no ha contestado. No obstante, para varios investigadores que le siguen el pulso al tema, la respuesta se inclina hacia un sí.
Amiga de la paz, Jennifer Del Toro, dice que no se rinde ante los nubarrones presentes. “La intención de la Consejería de Paz es respaldar la política de Paz Total del Presente Petro en el Distrito. Tal decisión se explica en que Santa Marta no podrá ser un destino turístico de talla mundial, ni una ciudad de derechos, si no logra resolver los problemas de conflicto y violencia que padece”.
La Ley de Paz Total es una política de Estado que debe funcionar en nuestro territorio y la vamos a respaldar. Por esa razón insistimos en que el Alto Comisionado defina el protocolo de participación nuestra en ese proceso. Se afirma de manera decidida.
Por eso Del Toro informa que su Consejería también liderará, por orientación del alcalde Carlos Pinedo, los diálogos humanitarios para que las comunidades afectadas por el conflicto puedan participar y generar recomendaciones integrales para este proceso de reconciliación prioritario, de cara a los 500 años de la Perla de la América.
“También, vamos a lanzar nuestra estrategia de prevención de reclutamiento forzado e instrumentalización de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en el conflicto armado. La estrategia se llama Generaciones con Esperanza, y esperamos entregar oportunidades educativas, salud mental, habilidades para la vida e intermediación laboral, a 1500 jóvenes de Santa Marta en un modelo piloto para 13 sectores priorizados. Es nuestra bandera para la construcción de una paz completa, con justicia social y derechos”.
El otro lío
Mientras que las dos grandes estructuras de la violencia en Colombia Clan Del Golfo y las Autodefensas según versiones oficiales de la fuerza pública están en disputa por el control de las rentas criminales, se debe duplicar los esfuerzos desde la esfera nacional a fin de avanzar en la concreción de hechos de paz.
Del Toro señala, “Eso es un factor de generación de violencia. Los otros factores que generan violencia son: la pobreza, la falta de oportunidades, la desigualdad, y las violencias basadas en género. Todos los factores generadores de violencia deben ser intervenidos, integralmente. No con paños de agua tibia”.
Finalmente hay un hilo de esperanza como la vela de Marquesote allá en la Jagua del Pilar La Guajira, entonces Jenifer señala. “Algunos miembros de las organizaciones al margen de la Ley, o sus voceros, han manifestado su voluntad de establecer comunicación con la Consejería para la Paz, y hemos manifestado públicamente que eso sólo es posible con autorización o delegación del gobierno nacional. Mientras la Oficina del Alto Comisionado para la Paz define los protocolos de participación y articulación, la Consejería avanzará en su trabajo con las comunidades, siempre habrá una puerta abierta y oramos que pronto haya una mesa de diálogo formal”.